* Por Mateo Saulo Marín
Gran revuelo se armó en el mundillo libertario formoseño cuando un medio de comunicación digital lanzó la primicia de que la nueva delegada del PAMI, la periodista Julieta González, cobraba una pensión no contributiva. O sea, casta pura, en los términos de la derecha libertaria vernácula.
El impacto, en las huestes mileístas, fue de una indignación silenciosa de los desplazados libertarios originales a la aplicación métodica del “efecto avestruz”, de meter la cabeza en un agujero para ignorar lo que pasa, que es norma entre los arribistas de ese espacio.
Basta recordar, por ejemplo, la ominosa reacción del hijo de Basualdo al conocerse que de un mes a otro aumentó su deuda con el Banco Nación en más de 80 millones de pesos, escondiéndose para no dar una sola explicación como intendente de las lomitas o el “tragame tierra” de la presidente del concejo deliberante de la misma locuacidad cuando la Justicia ordenó un allanamiento en una causa de drogas y el domicilio correspondía al de la edil estrella de los Basualdo cuera. Ni una palabra, ni una explicación.
Lo mismo intentaron hacer con la nueva funcionaria que iba a impulsar la transparencia en el organismo nacional. Su silencio esquivo, más que esconder algo, se convirtió en la confirmación tácita de la verosimilitud de la noticia.
Sin embargo, la confirmación más brutal tuvo dos vertientes: por un lado la llamativa remoción, entre gallos y medianoches, de la titular de la ANSES, que a todas luces, para los mandamaces libertarios, aparece como la responsable de la filtración; y, por otro lado, la desproporcionada reacción del jubilado de privilegio que utilizó todos los medios a su alcance para tratar de sacar el foco de la atención a la nenita. Se nota demasiado cuando ya no tienen argumentos, buscan refritar algo.
Sin dudas que se juegan a que el paso del tiempo de lugar al olvido diligente de algunos, pero no de todos, porque quienes pusieron todo por militar los ideales libertarios en Formosa, han sido sistematicamente humillados y paulatinamente dejados de lado y tarde o temprano van a intentar tomar revancha.
En definitiva, como en el desafío de Internet, el “Decime que sos pensionada, sin decir que sos pensionada” encontró muchas formas de decirlo.


