Semana del Parto Respetado: Mirassou instó a resguardar “los derechos adquiridos por las mujeres” ante las políticas nacionales de ajuste

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Del 15 al 21 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado
para generar conciencia sobre la violencia obstétrica a la que se somete a
las madres y capacitaciones para evitarla y acompañar embarazos y
partos de forma respetuosa y humanizada.
La diputada provincial Cristina Mirassou, reconocida profesional de la
salud pública de Formosa, se refirió a la Semana Mundial del Parto
Respetado, cuyo lema del 2026 es “Parir con voz, parir con orgullo”.
Según indicó, esta temática busca empoderar a las personas gestantes para
que expresen sus necesidades y deseos durante el proceso de parto,
defendiendo su autonomía y dignidad en una experiencia sin violencias. Se
refuerza la necesidad de respetar los tiempos fisiológicos y evitar la
violencia obstétrica, explicó.
En ese sentido, recordó que la Ley Nacional en Argentina, la 25.929 de
Parto Humanizado, es del 2004 y establece el derecho de las mujeres al
trato digno, a no ser maltratadas, humilladas, a la atención sanitaria de
calidad, el derecho a estar acompañadas en todo el proceso y a decidir
sobre las intervenciones con toda la información.
Puso de relieve que “esta ley lleva ya en vigencia 22 años, y su práctica se
ha ido instalando e incorporando en los distintos servicios en forma
gradual, no sin resistencias, desestimando prácticas muy arraigadas en el
pasado médico hegemónico, como eran la episiotomía profiláctica, el
rasurado genital, la enema, la dilatación forzada del cuello, entre otras”.
También, no permitir el acompañamiento de un familiar durante el trabajo
de parto y parto, así como no tener en cuenta el derecho a la información y
participación activa de la mujer así como el respeto a su intimidad y
privacidad, mencionó.
Valoró aquí que “hoy en día se ha logrado en la mayoría de los servicios el
respeto a la autonomía y dignidad de la mujer en trabajo de parto, a no
realizar prácticas invasivas y molestas que no tienen base científica, a
respetar los tiempos fisiológicos y al acompañamiento de un familiar”.

Y destacó que “muy anterior a esta ley, las mujeres del pueblo originario
Wichí, trataban a los partos con todos estos cuidados humanistas y dignos
que después se consagraron en la ley nacional, las parturientas eran
acompañadas por las parteras tradicionales todo el tiempo que durara el
parto, no realizaban maniobras invasivas para apurarlo, y posteriormente
enterraban la placenta, como un trato respetuoso por haber sido parte del
cuerpo y del proceso de vida que acababa de ocurrir”.
Estas prácticas, puso de resalto, fueron incorporadas por algunos de los
profesionales que trabajaron hace muchos años en las comunidades Wichí
y esto facilitó la accesibilidad al parto hospitalario y los controles y
vacunas del embarazo en esas poblaciones.
En este contexto, consideró que importante reafirmar “durante esta semana
y con diferentes actividades, el abordaje holístico e integral del parto,
teniendo en cuenta los valores humanistas, éticos y de base científica de
estos comportamientos, en resguardo de derechos adquiridos por las
mujeres hace muchos años e incorporados a los servicios de salud, ante el
riesgo actual de políticas nacionales que avasallan y despojan derechos sin
miramientos y solo con el fin de reducir gastos y disciplinar a la sociedad”.