Subestimamos la marcha, Cambió el aire

Evidentemente la marcha #1A dio sus frutos para la gestión, que ahora se plantea con otro ritmo para la campaña próxima.

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De manera inteligente no quisieron exponerse a la posibilidad de que la convocatoria no fuera lo que fue. Fueron cautos, muy cuidadosos de convocarla de manera directa. Pero la manifestación fue masiva y ello los obligó a “subirse” a las repercusiones de la misma.

El oficialismo intentó por todos los medios pasar desapercibidos el sábado 1 de abril, desde la cúpula de gobierno exponían que ellos no eran quienes convocaban ni estaban de acuerdo. Pero en redes sociales afines a la gestión se convocaban y arengaban la manifestación.

No está claro si era en “defensa de la democracia” en función del discurso que supo dejar una marca en la sociedad que ya no es inocente ante este tipo de maniobras, o “a favor de Macri”, o quizás ambos motivos alentaron la llegada de miles de personas a los puntos de concentración en la Capital Federal y en distintas ciudades del país. Lo objetivo es que cada ciudadano que asiste a una marcha de estas características no tiene sólo una motivación, sino varias razones para participar.

Fue importante la movilización, en términos de medir apoyo en las calles, donde el Gobierno parecía haber perdido la batalla tras el marzo “para el olvido”, lleno de manifestaciones en contra. Cambiemos lo leyó como un apoyo incondicional y reactivó sus motores para plantear la campaña venidera, aunque debería tener en cuenta que no necesariamente la medida del apoyo en las calles se traduce de manera directamente proporcional en las urnas.

Reactivó la estrategia de ofensiva contra el kirchnerismo, lo que se evidenció en la marcha del sábado es que sigue siendo un motivo de movilización de la ciudadanía. Parece que finalmente la “grieta, si paga”. Sigue siendo la “ventaja comparativa” la que brinda sus mayores beneficios a la actual gestión nacional.

Además sirvió para plantarse más firmes aun respecto a los gremios, ya que Mauricio Macri no tardó en dar un discurso en Casa Rosada haciendo alusión a lo que se espera para el jueves 6 de abril. El paro de la CGT al que se suman varios sectores. Hablo de “mafias” y de su lucha por erradicarlas. Al mismo tiempo la CGT respondió duramente y refuerza la medida.

Nos encontramos ante la conocida –surgen evidencias que circulan a través de los medios y las redes sociales sobre esto-  “presión” de los gremios a adherir y la lucha del Gobierno para evitarla.

La marcha del #1A ha hecho lo suyo, cambió el aire de Cambiemos que ahora se siente con bríos renovados, retoma la posición de Gobierno fuerte y se apresta a plantear la estrategia con miras a las elecciones de medio término. Marcos Peña piensa capitalizar el “Háganse Cargo” que le dedicara en su discurso a los kirchneristas para plantear la profundización de la polarización. Después del sábado les quedó claro que les sirve.  

Vivimos en un país de marchas y contramarchas, definimos “el poder” -al menos en lo que se aprecia de las repercusiones de cada una de aquellas marchas- en función de la medida de la convocatoria. Aunque no debemos olvidar, como sociedad y tampoco el poder político debería omitirlo: no está nada dicho y siempre las urnas son la medida realmente efectiva de lo que decide la ciudadanía en nuestra bendita democracia.