¿Cómo nos alimentamos?

Nos encontramos con el Licenciado en Nutrición, Cristian Presno, quien cuenta con diez años de ejercicio en la profesión, es Especialista en Nutrición Pediátrica y nos va a hablar sobre la alimentación saludable y la educación alimentaria.

¿Qué es la alimentación saludable?

Todo el mundo conoce algo de alimentación y todo el mundo no sabe nada de alimentación. Jugamos con esto, para desarrollar un buen concepto sobre alimentación saludable, entendible para la comunidad. Que es lo que debe comer una persona para mantener un estado de ánimo lo mas armónico posible, pensando también en el desarrollo del niño para poder potenciar su material genético, para que pueda tener un buen desarrollo y una buena maduración.

Alimentación saludable es la alimentación que realiza una persona en donde se incorporan todos los nutrientes y energía necesarios para mantener un buen estado de salud. Salud, en la definición de la OMS (Organización Mundial de la Salud) es el óptimo estado físico, social, mental y –tomando la Constitución Provincial- espiritual también. La alimentación que cumple con todos estos requisitos es la que llamamos “alimentación saludable”. La que lleva todos los nutrientes necesarios para el desarrollo de la persona.

¿Cuál es la diferencia entre lo que debe consumir un niño y lo que debe consumir un adulto?

Si bien hay diferencias en lo que es la cantidad de energía que debe consumir un niño y un adulto, en base a lo que es alimentación sería más o menos lo mismo. Los nutrientes son los mismos: hierro, calcio, zinc, las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, las vitaminas, los minerales, si varia en cuanto al requerimiento de cada uno teniendo en cuenta el momento biológico por el cual está atravesando cada persona. En el caso del niño, no es lo mismo un lactante que un niño menor de dos años, uno de cinco o un adolescente. Son momentos críticos, vulnerables donde los requerimientos nutricionales están aumentados por el crecimiento que está teniendo esa persona. Ahí es donde hay que hacer una mejor intervención en su dieta para cubrir esos requerimientos. Vamos a hablar de “energía” en vez de “calorías”.

En el caso del niño, el hierro, que es de por si de difícil absorción pero existen estrategias para facilitar esa absorción. La falta de hierro provoca anemia, muy prevalente en la población infantil justamente por la problemática de la difícil absorción. Alimentos fuente del hierro: carne (todas las carnes, roja, blanca), leche, lactancia materna, lenteja, poroto. Para facilitar la absorción: las hojas verdes, vegetales amarillos, los cítricos. Alimentos que son fuente de la vitamina C, excelente facilitador de la absorción del hierro.  Otro nutriente de difícil incorporación en los niños, el calcio, acompañado del fósforo. El alimento que lo contiene, la leche. En ciertas edades los niños quizás no quieren consumir leche, por un estado de su conducta (“mañas”) por la que está atravesando. Sin desesperar, los padres debemos buscar estrategias para su ingesta. Un reto tal vez no sea la respuesta correcta, sino retirar el alimento, esperar otra oportunidad para ofrecérselo, o bien hacer una variación en la presentación del alimento. Hacer una preparación que lo contenga, la leche en un postrecito, o bien desde otro alimento, en el caso del calcio el brócoli.

En el caso de los adultos, que tenemos más “mañas” que los niños, la alimentación debe ser básicamente igual a la del niño. Basándonos en las cuatro leyes de la alimentación: armónica (que todos los requerimientos de los nutrientes estén presentes), la calidad (que el alimento sea bueno y de fácil preparación), cantidad (en tanto volumen, los niños consumen menos porque su capacidad gástrica es menor a la del adulto), adecuación (adaptado al momento biológico de la persona, un adulto, una lactante, un adulto mayor, cada uno tendrá su propia adecuación).

¿Cómo alimentarnos bien, cuidando los bolsillos?

En primer lugar, planteamos el armado del “menú familiar”, dado que cualquiera que lleve adelante una dieta, entendida ésta como un plan alimentario que debe realizar una persona, sabe que es más difícil hacerla si el que come a mi lado no acompaña. Se adecua la dieta a las condiciones económicas, a sus valores culturales, su religión, sus gustos. Con un buen análisis alimentario donde se pueda evaluar todo esto, sus costumbres, hábitos y capacidad de compra, se elabora un plan para la familia. Cuanto más acompañada este la persona a la hora de hacer su régimen, mejores resultados va a tener. Después evaluamos si por alguna razón particular hay que hacer correcciones individuales.  

Lo que planteo es hacer educación alimentaria, enseñamos a seleccionar el alimento, dando una buena frecuencia de consumo y conocimiento de ventajas y desventajas de cada alimento.

Las marcas más caras ¿son mejores?

Si bien existe cierta diferencia de calidad en la elaboración, en lo que respecta a su valor nutricional no cambia. El calcio está presente en la leche que vale $62 hoy como la que vale $30. El componente nutricional lo vamos a encontrar, aunque en la calidad puede variar un poquito. Las marcas no son realmente una limitante para hacer una alimentación saludable. Lo que si es una limitante, en este sentido, es el desconocimiento del valor nutricional de los alimentos, por eso hoy se trabaja mucho a nivel provincial y nacional en la educación alimentaria y la lectura del etiquetado nutricional que llevan los alimentos. Lo mejor que puede hacer un papá o una mamá es aprender a leer esas etiquetas para evaluar la compra.