BREXIT. May “corteja” a Corbyn en busca de un acuerdo

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La premier británica, Theresa May, pidió al líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, “hallar un acuerdo” de compromiso sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, de manera “urgente”.

 

May exhortó a Corbyn a través de una columna publicada hoy en el diario Mail on Sunday, tras la paliza sufrida por los conservadores en las elecciones locales de esta semana y el resultado decepcionante también recibido por el Partido Laborista en el contexto del demorado Brexit.

 

Un epílogo destinado a reproducirse en medida todavía más dramática en el eventual voto europeo, según los sondeos, especialmente para el partido gobernante.

 

“Al líder de la oposición -escribió May- le digo esto: escuchemos lo que los electores quisieron expresar, su frustración, y dejemos de lado por el momento nuestras diferencias. Alcancemos un acuerdo”.

 

El pedido es dar “un nuevo ímpetu de urgencia” al frenético diálogo bipartidista, dejando entender que está dispuesta a hacer concesiones incluso de “salir del callejón sin salida” y de volver a considerar con alguna posibilidad de éxito la vía de la ratificación en Westminster de un divorcio “suave” de Bruselas.

 

Tal invocación deja por ahora frío al canciller en las sombras del partido Laborista, John McDonnell, brazo derecho de Corbyn, quien manifestó su desconfianza en la premier e invocó sin eufemismos la sospecha de “mala fe”, en una entrevista con la BBC. McDonnell se mostró furioso especialmente por las filtraciones de las últimas horas al Sunday Times sobre los puntos de la negociación -que podría retomarse el 7 de mayo- en base a las cuales May estaría dispuesta a mantener una reunión con la oposición.

En particular, abrirse a la permanencia en la unión aduanera -crucial para el Partido Laborista-, pero con una garantía temporal limitada a las próximas elecciones políticas. Según McDonnell, May con estos adelantos de información no solo quiebra “la confidencialidad de los coloquios”, sino que demuestra que quiere “cubrirse la espalda” entre los conservadores, recurriendo al arte de la ambigUedad.

 

La premier también debe hacer frente a la revuelta interna de los halcones tory “brexiteer”, quienes recuperaron el aliento después del fracaso de la votación local -la peor de los últimos 20 años para el partido de Margaret Thatcher- y la intiman con figuras como Iain Duncan Smith, el gran anciano del euroescepticismo, para fijar, en este punto, la fecha de su renuncia.

 

Esto bajo pena de una nueva apelación al Comité de 1922, “sancta sanctorum” del partido, con la solicitud de un cambio de las reglas para poder presentar de inmediato una moción de desconfianza contra su liderazgo. En tanto, para Corbyn la presión -de propios y ajenos- llega desde el frente “Remain” duro -los que no quieren el Brexit-, con diversas decenas de diputados laboristas contrarios, a su vez, a cualquier acuerdo de compromiso. A menos que no contemple un nuevo referéndum.