Trigo: cómo afectan los patógenos a la calidad

Un grupo de docentes de universidades nacionales comenzó a realizar ensayos para analizar cómo impactan los patógenos sobre otros parámetros que afectan a la calidad industrial y comercial del cereal. Apuntan a mejorar las condiciones de los productos argentinos para acceder a mercados internacionales cada vez más exigentes.

La investigadora Ginna Rozo Ortega se abocó al estudio de estos aspectos durante el doctorado que realizó en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA). “Los mercados internacionales demandan altos parámetros de calidad. El trigo argentino cumple con los mayores estándares por situarse en los grupos 1 y 2, con alta proporción de proteína y elevado peso hectolítrico”, indicó.

Los impactos de las enfermedades sobre la calidad de los granos son poco conocidos, ya que la mayor parte de los estudios se enfocaron en sus efectos sobre la productividad. “Por eso, a los estudios de nuestro grupo de trabajo sobre los condicionantes de la calidad decidimos incorporar las enfermedades, principalmente foliares, más importantes que se presentan en la Argentina”, destacó, en referencia a la roya de la hoja y del tallo, roya amarilla y las enfermedades causadas por Septoria y Fusarium.

Algunos de estos patógenos, como Fusarium, generan toxinas que pueden afectar a la salud humana, por lo cual los cereales infectados se deben descartar para la comercialización. En otros casos, los patógenos podrían afectar la calidad del cereal cuando atacan a las hojas y a las espigas, y sobre todo cuando la infección se genera en estadios críticos para la calidad, como llenado de los granos.

“Aún no está claro si estos patógenos generan problemas con el consumo como lo hace Fusarium, pero sí penalizan los rendimientos y el precio de los granos durante la comercialización”, aseguró la investigadora, cuya tesis doctoral fue dirigida por Daniel Miralles, docente e investigador de la cátedra de Cerealicultura de la FAUBA.

“Analizamos la calidad comercial tomando parámetros como proteína en grano y en harina, peso hectolítrico, gluten húmedo y seco”, indicó.

Los ensayos se llevaron a cabo en campos experimentales de la FAUBA y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), con cultivares antiguos y modernos para obtener diferentes respuestas en las relaciones entre el patógeno y el hospedante.