“En reserva y por lotes importantes, algunos compradores subieron hasta los $ 4000 esperados por muchos vendedores”, contó a LA NACION una fuente del sector comercial. Añadió que, a precios entre 3950 y 4000 pesos, ayer se concretaron nuevas operaciones por “unas 120.000 toneladas de soja”, en tanto que se les puso valor a otras 210.000 toneladas que habían sido entregadas bajo la modalidad “a fijar”.
La suba también se reflejó sobre los puertos de Bahía Blanca y de Necochea, donde los compradores ofrecieron $ 3850 por tonelada de soja, $100 más que el viernes. En el Mercado a Término de Buenos Aires, las posiciones mayo y julio de la soja sumaron 2,50 y 1,50 dólares, mientras que sus ajustes resultaron de 249 y de 251,70 dólares.
Las pizarras de la Bolsa de Chicago reflejaron subas de US$ 1,29 y de US$ 1,47 sobre los contratos julio y agosto de la soja, cuyos ajustes resultaron de 351,46 y de 352,10 dólares por tonelada. Como factor alcista propio del mercado agrícola apareció tímidamente el clima.
Ocurre que las lluvias registradas el fin de semana y los anuncios de precipitaciones por encima de los registros usuales para los próximos 10 a 14 días sobre el Medio Oeste de Estados Unidos llevaron a los especuladores a apostar por un atraso en las labores de siembra de la oleaginosa 2017/2018.
Sin embargo, ayer el mercado externo volvió a tener como principal fundamento para sus movimientos la guerra de las monedas. Por un lado, la nueva devaluación del dólar frente al euro (la paridad pasó de 1,1208 a 1,1232) complementó la influencia alcista del clima, pero por el otro, la ya mencionada devaluación del peso y la pérdida de valor del real frente al dólar (pasó de 3,255 a 3,276 reales), que alientan mayores ventas de parte de los productores argentinos y brasileños, limitaron el repunte en Chicago, donde los operadores temen perder demanda por la mejora en la competitividad sudamericana.



