Superniño en Corrientes: “El río podría superar los 10 metros”

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La altura del río Paraná tuvo un leve retroceso en las costas correntinas esta semana. Y hasta ayer eran más de 1.600 los desplazados en la provincia, entre evacuados y autoevacuados.

Al mismo tiempo, el Instituto Nacional del Agua (INA) anticipó en su último pronóstico, fechado el 30 de octubre, una baja de hasta un metro en las costas capitalinas rumbo al 10 de noviembre. Hasta ayer la altura máxima era 7,20 metros y se espera un acercamiento a los 6 metros hacia el fin de la quincena.

Sin embargo, los especialistas están lejos de afirmar que el pico de la creciente ya pasó. Por el calentamiento de las aguas en el océano Pacífico y las consecuentes lluvias sobre Brasil estiman que apenas estamos al comienzo del fenómeno del Niño.

Uno de los que viene estudiando el fenómeno desde fines de 2025 es Claudio Velazco, ingeniero hidráulico y civil por la Universidad Nacional de la Plata (UNLP). El profesional es oriundo de Goya y cuenta con una amplia experiencia en el sector de obras públicas y trabajos costeros durante inundaciones.

En una entrevista con diario época, aseguró que el evento actual es equiparable con la gran creciente de 1983. Y advirtió que en Corrientes Capital y Goya podrían darse serias consecuencias si no se planifica en materia de obras y logística para el traslado de los afectados.

El especialista emigró de Goya casualmente en 1983 a La Plata para seguir su pasión, en plena crecida del río Paraná. Luego regresó en 1992 para colaborar con trabajos en la costa para aminorar los efectos del Niño. Y a lo largo de su trayectoria participó en la planificación de macro obras de infraestructura en la provincia de Buenos Aires.

El embudo que complica a Corrientes
El ingeniero Velazco comentó que las celdas ubicadas en el sector ecuatorial de 10.000 hectáreas, dentro del océano Pacífico, siguen registrando temperaturas hasta de tres grados por arriba de lo normal. Por lo que es de esperar que toda esa masa de gases pase a estado líquido.

“Hay muchas características similares al fenómeno de 1983. Y lo bautizaron como Superniño para llamar la atención y advertir sobre los peligros potenciales”, explicó el hombre con 30 años de profesión. La idea es que todos los gobiernos tomen las medidas para evitar problemas.

El hidráulico marcó la complicada posición geográfica en la que se encuentra la ciudad de Corrientes. Señaló que está al final de un embudo, es decir que recibe el caudal de viarios cauces y sus afluentes. “La cuencas brasileñas que nutren al río Paraná son unos 900.000 kilómetros cuadrados, es decir tres veces la provincia de Buenos Aires”, ilustró sobre el volumen del caudal que pasa por las costas de la capital.

Por otro lado, señaló que las costas de Paso de la Patria, a unos 60 kilómetros de Capital, reciben como afluente al río Paraguay. “Detrás hay una cuenca de 2,6 veces el territorio de la provincia de Buenos Aires. En total, la ribera correntina recibe un caudal de agua de hasta seis veces la superficie bonaerense”, ejemplificó el goyano para tener idea de la cantidad de agua.

El ingeniero fue bastante escéptico con los pronósticos que anticipan un pico para fin de año. “En diciembre vamos a tener más altura, pero todavía lejos del pico máximo porque el período de temperaturas altas sigue en el océano Pacífico”, evidenció.

Grandes volúmenes de agua llegarán al río Paraná producto de las precipitaciones intensas en el sur de Brasil. Estas generarían distintas ondas de crecida que se irán acumulando y en un momento se encontrarán con precipitaciones intensas también en el Nordeste de Argentina. La situación combinará suelos saturados, lluvias torrenciales y la recepción de enormes caudales desde los afluentes del Paraná.

En base a sus cálculos, Velazco prevé un altura de 10 metros o superior en Capital, contra los 9 metros de la referencia histórica. Mientras que en Goya también se superaría el pico de 7,20 medidos en la crecida de 1992.

Los cálculos se basan en la forma de los terrenos, la intensidad y duración de las lluvias pronosticadas y los caudales consecuentes. Se trata de un informe estrictamente personal y que tiene por simple fin alertar a la sociedad.

Falta de obras y esperanza
El profesional egresado de la UNLP lamentó la falta de inversión pública en obras costeras para mitigar el fenómeno climático. “Hace varios meses se sabía que sería un hecho excepcional y muchos municipios no lo tomaron enserio. Eso me causa indignación”, remarcó.

Velazco se refirió principalmente a Goya, ciudad de donde es oriundo y en la que además trabajó contrarreloj en 1992 durante la crecida. “Las comunas perdieron tiempo valioso. Por ejemplo, Goya tiene una base de terraplenes que no se aprovechó. Un funcionario no está obligado a saber de hidráulica, pero sí debe tener un equipo con profesionales que lo vayan asesorando”, comentó.

El especialista de la ingeniería civil remarcó que en caso de no contar con las obras necesarias se deberá alistar un plan de evacuaciones masivas. “Las comunas deben saber que sectores se inundarán primero y tener toda la logística para movilizar a grandes grupos de personas”, indicó. A eso hay que sumar centros de evacuados, alimentos y colchones.

La necesidad del Estado
Por último, Velazco llamó a revalorizar el rol del Estado en el desarrollo de la infraestructura. “Ningún privado va levantar terraplenes o estaciones de bombeo, a lo sumo intervienen en las rutas. Solo el Estado puede identificar obras críticas”, manifestó.

En base a sus cálculos, se requieren 23.500 millones de dólares de inversión en municipios costeros de los ríos Paraná y Uruguay para trabajos sobre las defensas y terraplenes. A su vez dijo que las pérdidas por inundaciones pueden abarcar más de la mitad de la inversión en obras. “A ello hay que sumar que una vida humana que se pierde no tiene precio”, sostuvo.

“El clima no va a cambiar y tendremos más Superniños en los próximos años”, advirtió al final y llamó a la acción de todos los organismos públicos.