Por Carlos Raúl Enrique Salina, doctor en Ciencias Económicas, contador
y abogado.
Bajo el título “Perspectiva histórica de los modelos científico-tecnológicos:
Reflexión sobre las políticas de Estado de los gobiernos argentinos y del
Modelo Formoseño en materia de ciencia y tecnología”, la jornada llevada
a cabo en el Centro de Estudios Políticos “Juan Domingo Perón” ofreció un
riguroso recorrido por el devenir de la investigación y la industria en la
Argentina.
Durante la exposición, se contrastaron los dos paradigmas contrapuestos
que han atravesado la historia nacional:
El Modelo Liberal / Agroexportador: Caracterizado por una concepción
elitista, donde el conocimiento científico quedaba desvinculado de las
necesidades del pueblo y subordinado a intereses particulares o primario-
exportadores.
El Modelo Nacional y Peronista: Iniciado con hitos como la creación de
YPF bajo el impulso soberano de Enrique Mosconi y consolidado durante
las presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1955). En este período se
fundaron instituciones y empresas estratégicas como la Comisión Nacional
de Energía Atómica (CNEA), el CONITYC (antecedente directo del
CONICET), Fabricaciones Militares, e hitos de vanguardia como el avión
Pulqui II. Este modelo promovió la industrialización, la soberanía
tecnológica y la planificación estatal con justicia social.
El análisis histórico evidenció cómo los períodos de interrupción
democrática y las políticas de endeudamiento y ajuste erosionaron el
presupuesto del sector, mientras que las visiones soberanas impulsaron
desarrollos emblemáticos como el reactor OPAL de INVAP o los satélites
ARSAT-1 y ARSAT-2.
El Modelo Formoseño: Un paradigma soberano y equitativo
En este contexto, el Modelo Formoseño conducido por el gobernador Gildo
Insfrán se erige como la concreción del modelo soberano en el territorio.
Lejos de ser una mera especulación teórica, en Formosa la ciencia y la
tecnología están estructuradas de manera integral para resolver las
demandas concretas de la comunidad y achicar las asimetrías regionales.
El ecosistema científico-tecnológico provincial no es producto del azar,
sino de un mapa de vinculación productiva e institucional en constante
expansión:
Infraestructura estratégica: Centros de vanguardia como el Polo Científico,
Tecnológico y de Innovación (PCTI), Dioxitek, Fermosa Biosiderúrgica, la
Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB) y el Instituto
Politécnico Formosa (IPF).
Innovación en el sistema de salud: Destacándose el Polo Sanitario y el
Hospital de Alta Complejidad “Juan Domingo Perón”.
Desarrollo agroproductivo: A través del CEDEVA y el Instituto PAIPPA,
democratizando el acceso a la biotecnología y garantizando la inclusión
socioeconómica del pequeño productor rural.
El mandato constitucional 2025: Derechos de cuarta generación y la IA
al servicio del Pueblo
Un punto neurálgico de la charla fue el análisis del Capítulo VI de la nueva
Constitución de la provincia de Formosa (sancionada el 5 de septiembre de
2025), el cual otorga rango constitucional a la innovación, las tecnologías
emergentes y los derechos de cuarta generación.
La Carta Magna provincial establece un mandato activo para el Estado:
1. Subordinación de la tecnología: La inteligencia artificial, la
biotecnología y los sistemas autónomos jamás deben ser neutrales o
responder únicamente al mercado; deben permanecer bajo control
humano, subordinados al interés público, la ética y los derechos
fundamentales de las personas.
2. Soberanía digital y protección de datos: El Estado provincial asume
la responsabilidad de conservar la capacidad real de comprensión,
control de datos, auditoría de algoritmos e independencia de
infraestructura crítica.
3. Apropiación social del conocimiento: Se promueve la
democratización del saber para que la innovación beneficie
directamente la calidad de vida de los formoseños y potencie a los
trabajadores.
Las tres banderas justicialistas y el rumbo estratégico
La jornada concluyó reafirmando que no hay posibilidad de soberanía
política ni de independencia económica sin un sistema científico-
tecnológico propio.
Como sostuvo el General Juan Domingo Perón: “El hombre es principio y
fin de la Comunidad Organizada… Nuestra comunidad sólo puede
realizarse en la medida en que se realicen cada uno de los ciudadanos que
la integran”.
En sintonía con esta doctrina, el doctor Gildo Insfrán ha remarcado la
importancia vital de poner el conocimiento al servicio del bien común:
“Hace falta el esfuerzo de todos, en particular el mayor acopio de
inteligencia para poner al servicio de nuestros coprovincianos los
descubrimientos y adelantos de la ciencia y de la técnica, y que se orienten
fundamentalmente a la construcción de opciones sostenibles y audaces con
equidad y justicia social”.
“Ninguna comunidad puede desarrollarse sin un sistema propio de ciencia
y tecnología adaptado a sus necesidades y desafíos”.
En tiempos de transformaciones globales aceleradas, Formosa enarbola
más alto que nunca las tres banderas históricas del Justicialismo:
independencia económica, soberanía política y justicia social. Lo hace
demostrando que la innovación tecnológica no desplaza al ser humano, sino
que lo dignifica, consolida la paz social y garantiza el desarrollo de una
comunidad orgullosa de su propio destino.


