La presidenta de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia advirtió sobre la complejidad del escenario delictivo en la región y puso especial énfasis en la situación de Formosa. Señaló que la provincia dejó de ser solamente una zona de paso y que actualmente existen centros de acopio y distribución de estupefacientes, además de problemáticas vinculadas al contrabando y la trata de personas.
La frontera del nordeste argentino atraviesa un escenario de creciente complejidad en materia de seguridad y justicia. Así lo planteó la doctora Rocío Alcalá , presidenta de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, al definir a esta región como una “zona crítica” , con especial preocupación por la extensa frontera que Formosa mantiene con la República del Paraguay.
Alcalá explicó que la jurisdicción de la Cámara Federal de Resistencia comprende tanto a Chaco como a Formosa y que, a diferencia de otros tribunales federales, debe abordar una amplia variedad de problemáticas que exceden la materia penal. En ese contexto, destacó que la ubicación geográfica de ambas provincias las convierte en un territorio especialmente sensible frente a delitos vinculados con el narcotráfico y el contrabando.
Uno de los principales factores señalados por la magistrada es la extensa frontera seca de Formosa con Paraguay. Según explicó, esta característica facilita diferentes modalidades delictivas y genera un escenario en el que conviven desde grandes organizaciones criminales hasta situaciones de menor escala.
En materia de narcotráfico, Alcalá sostuvo que Chaco y Formosa funcionan como zonas de acopio de estupefacientes , donde distintas organizaciones almacenan cargamentos antes de trasladarlos hacia grandes centros de consumo del país. En algunas investigaciones, además, aparecen integrantes de organizaciones transnacionales provenientes de Paraguay y, en determinados casos, ciudadanos brasileños.
La magistrada remarcó que la realidad actual muestra un cambio respecto de la concepción tradicional de la región como un simple corredor de paso. En el caso particular de Formosa, señaló que ya se han detectado importantes cantidades de droga y cargamentos almacenados en campos y otros puntos de la provincia, a la espera de condiciones consideradas oportunas para su traslado.
“Hoy se puede decir que no es una mera zona de paso, es más bien de acopio y distribución”, fue la definición utilizada por Alcalá al describir la situación.
Contrabando a gran escala y también “hormiga”
El fenómeno no se limita al narcotráfico. La presidenta de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia también hizo referencia al contrabando de distintas mercaderías, entre ellas electrodomésticos y neumáticos.
En este punto, explicó que existe tanto una dimensión vinculada con grandes organizaciones y una logística compleja como otra de menor escala, que puede involucrar a personas que trasladan determinados productos desde la frontera.
Alcalá también planteó una preocupación relacionada con la actualización de los montos establecidos por la normativa aduanera. Según explicó, la inflación provocó que determinados valores hayan quedado desactualizados, generando situaciones en las que el ingreso de productos que superan los montos establecidos puede derivar en inconvenientes judiciales.
La magistrada aclaró que la actualización de esos valores no depende de los tribunales, sino del Poder Legislativo, ya que requiere una modificación legal. Mientras tanto, los jueces deben aplicar la normativa vigente.
Investigaciones cada vez más complejas
Otro de los aspectos destacados durante la entrevista fue la dificultad que implica investigar organizaciones criminales con integrantes y estructuras distribuidas en distintos países.
Alcalá explicó que cuando una investigación adquiere características transnacionales, las actuaciones requieren comunicaciones oficiales y canales institucionalizados, como consulados y otros mecanismos de cooperación internacional. Esa situación, sostuvo, hace que los procedimientos sean considerablemente más complejos.
Por eso, remarcó la importancia del trabajo coordinado entre las fuerzas de seguridad, los organismos de prevención y el Poder Judicial. Cada investigación demanda tiempos y estrategias diferentes, de acuerdo con la dimensión y las características de la organización involucrada.
La preocupación por los vuelos clandestinos
Durante la conversación también surgió la problemática de los vuelos clandestinos. Alcalá señaló que existen antecedentes de investigaciones relacionadas con vuelos en el interior del Chaco y mencionó como uno de los desafíos la disponibilidad y funcionamiento de radares.
Según explicó, algunos sistemas de radar no permanecían operativos durante todo el tiempo, una situación que podía ser aprovechada por organizaciones que conocieran los momentos en que determinadas áreas quedaban con menor cobertura. También indicó que se habían adquirido radares de última generación con el objetivo de fortalecer la vigilancia en zonas consideradas críticas.
Trata de personas y desaparición de personas
La definición de “zona crítica” planteada por Alcalá también alcanzó a otra problemática particularmente sensible: la trata de personas y la búsqueda de personas desaparecidas.
La magistrada señaló que Formosa aparece en numerosos casos relacionados con estas investigaciones y vinculó esta situación con condiciones de vulnerabilidad socioeconómica que pueden ser aprovechadas por organizaciones dedicadas tanto a la trata laboral como a la explotación sexual.
En ese sentido, advirtió además sobre los riesgos asociados al uso de internet y los teléfonos celulares, especialmente entre niños y adolescentes. Las redes sociales y otras plataformas pueden convertirse en herramientas utilizadas para captar personas mediante falsas propuestas o aprovechando situaciones de necesidad.
“Uno no puede despojarse del sujeto”
Hacia el final de la entrevista, Alcalá se refirió al impacto personal que generan las causas vinculadas con delitos especialmente graves, sobre todo aquellas en las que están involucrados niños.
La jueza contó que lleva 27 años trabajando en la Justicia Federal y que sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados precisamente con Formosa, donde trabajó en distintos ámbitos de la Justicia antes de continuar su carrera en Chaco.
Reconoció que determinadas situaciones generan sensibilidad, pero sostuvo que quienes ejercen funciones judiciales deben prepararse y capacitarse permanentemente para afrontar investigaciones y decisiones de gran complejidad.
Su reflexión final sintetizó una parte de la dimensión humana detrás de la función judicial: aun frente a causas difíciles, la tarea consiste en asumir la responsabilidad y tomar las decisiones que corresponden dentro del marco de la ley.
La mirada de la presidenta de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia vuelve a poner el foco sobre una realidad que atraviesa especialmente a Formosa: una extensa frontera, múltiples modalidades delictivas y organizaciones que aprovechan las características geográficas y sociales de la región. Un escenario que, según la propia Alcalá, permite definir al nordeste argentino como una zona crítica y a Formosa como un territorio que ya no puede ser considerado únicamente como un lugar de tránsito, sino también como un punto de acopio y distribución .



