Relaciones Tóxicas: Nadie está exento

Hablamos con el Licenciado Alfredo Amarilla, Psicopedagogo (M.P. N° 116), reconocida labor y experiencia en el campo de la Orientación Vincular (Parejas).

¿Qué son las Relaciones Tóxicas?

Definamos en principio ambos conceptos. Relación implica una correspondencia, entre dos o más –en este caso- personas. Lo tóxico es un término que deriva de la química, significa algo venenoso, algo dañino para el cuerpo. Entonces una “Relación Tóxica” es una relación basada en algo que me desestabiliza o es riesgoso para mi integridad psico- físico y emocional.

¿Cómo lo detectamos? Suele ser más fácil verlo como un tercero, en otros, por fuera, mientras que siendo parte de una relación de estas características implica estar involucrados en el círculo. ¿Cuáles serían los tips para detectar una relación tóxica?

Lo primero a analizar es qué lugar ocupamos en esa relación tóxica. Podemos ser partícipes activos o pasivos, estando involucrados en ella. La relación tiene que ver con relaciones interpersonales, esto significa que puede ser una relación tóxica a nivel pareja, a nivel amigos, en el ámbito laboral, familiar. Primero tenemos que enmarcaros desde donde nos sentimos nosotros involucrados o parte de esa relación y qué nivel de actividad tenemos dentro de ella.

Podríamos decir que existe cierto patrón, una estructura de base. Son como estadios. En primer lugar hay una adrenalina, pareciera que “el otro” viene a completar una falta. Me siento “muy feliz” porque encontré mi otra mitad, esta persona me completa. Luego comienza a instaurarse una especie de “miedo” y se genera una codependencia, codependencia emocional. Es tanto lo que me da el otro que empiezo a perderme en el otro. El miedo es una de las primeras señales de alarma que uno tiene que prestar atención. Existe una dualidad del miedo: estar sin la persona me produce miedo al mismo tiempo que estar con esa persona me produce miedo. Un primer indicador de que la relación me está desequilibrando emocionalmente.

Son amores distorsionados. Otro aspecto importante de aclarar. El amor que hace daño no es amor. Este “amor” se presenta distorsionado porque el valor del amor se mide en función de cuánto puedo tolerar este miedo, cuanto puedo soportarlo.  Lo que hay que tener muy en cuenta es que el amor que hace daño NO es amor. Obviamente hay que hacer una distinción entre el “daño” y los “conflictos”, que son inherentes a la vida de cualquier persona. Las crisis existen y nos ayudan a crecer, pero cuando se produce un dolor en tanto daño como algo habitual, siendo algo sistemático y llega a implicar una dinámica de base en la relación es donde hay que apretar el freno y empezar a analizarlo.

Últimamente se habla más de este tipo de problemáticas o es que existe menos tolerancia, ¿siempre existieron estas relaciones pero lo que cambió es que nos animamos a tomar decisiones y rumbos distintos de manera más fácil si se quiere?, ¿qué puede decirnos desde tu perspectiva?

Siempre existió esto, como todos los flagelos y dificultades que hoy vemos como más a menudo, lo que ahora sucede es que uno puede expresarlo con mayor claridad. Hay una red de contención de apoyo que posibilita este tipo de comunicación de lo que me pasa, la persona esta más abierta a poder contar. Esto no quiere decir que no sea aún hoy una situación difícil de abordar, pero si hay más apertura para hablar del tema. Tenemos más profesionales que están más capacitados para abordar y asesorar mejor sobre el tema.  Y el factor, yo diría determinante en estos tiempos que vivimos que es lo cultural. Años atrás las parejas se sostenían a través del tiempo bajo otros valores, otros principios, distintos ni mejores ni peores, diferentes, hoy hay menos tolerancia a las crisis de las parejas. También hoy hace la diferencia poder llevar estas situaciones al ámbito analítico, trabajar con un profesional experto que me pueda ayudar u orientar en esto que me pasa. Antes no había estos recursos, era “lo soporto todo por amor”… o lo que se creía que era el amor. Hoy la persona se puede tomar el tiempo para llevar la situación a un plano de análisis o acceder a una red de contención distinta que le pueda brindar luz a la problemática que estoy padeciendo.

¿Cómo hacemos para evitar estas relaciones o ayudar a quienes lo padecen y no quedar como simples espectadores de esta problemática?

En primer lugar, la invitación es al autoconocimiento. “Uno no puede amar lo que no conoce”, “uno no puede dar lo que no tiene”. Para que una relación pueda ser sana, saludable, uno primero tiene que atravesar un conocimiento personal, saber qué le gusta, conocer sus intereses, reconocer cómo está su energía emocional, su energía psíquica. A partir de allí comenzar con el ciclo que refiere a la toma de decisiones, cuando uno elige una pareja no elige al azar tampoco,  inconscientemente muchas veces actúan implicancias psíquicas muy particulares que hacen que una persona elija un determinado perfil de pareja.

Retomando, uno de los primeros pasos es Autoconocerme. Considero que es una de las conquistas más grandes que puede tener el ser humano, conocer sus debilidades, sus fortalezas, potencialidades. Lo que va a permitir después el enriquecimiento en las relaciones interpersonales que tengamos.

Una vez que uno detecta que está en una relación de estas características, que hemos denominado “tóxica”, porque existe una codependencia emocional, hay angustia, hay celos, hay inseguridad, hay miedo, aparece el paso “toma de decisión”. Esta muchas veces requiere otros factores, quizás un tratamiento analítico, buscar asesoramiento profesional, contar con una red de contención de apoyo, donde uno pueda hablar, alguien que pueda escucharnos, planteando en libertad lo que le pasa y direccionar esa toma de decisión en la Reconstrucción de la persona. Este paso es volver a encontrarse con uno mismo, atravesar un proceso de sanación interior muy profundo, referida a la capacidad de sobreponerme a todo lo que me pasó y viví y perdí en aquella relación, desde mis potencialidades, desde lo que quiero y puedo, desde el punto de vista de mi proyecto de vida. Es una revisión de mi proyecto de vida, y en función de todo lo nuevo empezar a generar las relaciones futuras.

Por supuesto el trabajo de reconstrucción lleva su tiempo, hay que ser tolerantes y pacientes con uno mismo, cada persona tiene sus tiempos y sus procesos.