Qatar alertó sobre consecuencias catastróficas ante la amenaza hutí de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb

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Qatar advirtió este martes sobre las graves consecuencias que acarrearía un posible cierre de la vital vía marítima de Bab el-Mandeb, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz que se ha prolongado durante meses y los recientes avances de los hutíes en la costa del mar Rojo.

“El mundo ya sufre bastante con el cierre del estrecho de Ormuz, por lo que no podemos permitirnos sumar también a Bab el-Mandeb a esa ecuación”, declaró a la prensa Ibrahim Al Hashmi, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar.

Señaló que el cierre de la entrada sur del mar Rojo sería “catastrófico para todo el mundo. Y ya estamos viendo las consecuencias… por eso Qatar apuesta por la diplomacia y el diálogo”.

Por su parte, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, inició este martes una visita oficial en Egipto para coordinar con el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, las respuestas a las crisis por la guerra de Irán y la ofensiva de los rebeldes hutíes proiraníes del Yemen, que han intensificado la presión económica sobre Riad, pero también sobre El Cairo.

Según un comunicado de la Presidencia del país norteafricano, Bin Salman abordará con Al Sisi “las formas de fortalecer las relaciones bilaterales en diversos ámbitos”, y ambos “intercambiarán puntos de vista sobre acontecimientos regionales e internacionales de interés común”.

Asimismo, tienen previsto tratar la seguridad del mar Rojo, del que son ribereños, la situación en el golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba un 20 % de las necesidades globales de energía antes del conflicto, procedentes de Arabia Saudí y sus vecinos árabes.

La visita de Bin Salmán, la primera desde octubre de 2024, llega en un momento de gran presión económica y política sobre Arabia Saudí, el principal exportador de petróleo de la OPEP y el más influyente entre los miembros de la alianza económica y política del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integrada también por Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Baréin.

Además de las restricciones sobre la exportación de crudo a través de Ormuz, cerrado por Irán desde que comenzó la guerra en febrero, el bloqueo impuesto desde julio por los hutíes sobre la navegación marítima saudí en el mar Rojo supone un fuerte golpe a la economía del reino árabe.

Otro golpe representa la reciente derrota de las fuerzas del Gobierno yemení internacionalmente reconocido -respaldados por Riad- en el oeste del Yemen, donde los rebeldes hutíes llegaron esta semana a controlar el estrecho de Bab el Mandeb, en la boca del mar Rojo y vital para el comercio internacional.

Las instalaciones energéticas, civiles y militares de Arabia Saudí son blanco de frecuentes ataques hutíes con misiles y drones, así como de milicias iraquíes alineadas con Irán.