Primer congreso de derechos humanos del Norte Grande

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El Primer Congreso de Derechos Humanos del Norte Grande Argentino tuvo lugar en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en Resistencia, provincia del Chaco.

La jornada inaugural, el 19 de septiembre, comenzó con un acto institucional que congregó a las máximas autoridades de las universidades del NOA y del NEA. El escenario fue propicio para destacar la importancia de la educación en derechos humanos en todos los ámbitos universitarios, trascendiendo las disciplinas y especificidades técnicas. Se compartieron más de 50 ponencias, de la región y el país. La próxima sede será Santiago del Estero.

El origen de este congreso regional se remonta a un convenio interfacultades firmado el 24 de marzo de 2025 en el acto institucional por el día nacional de la Memoria, la verdad y la Justicia. Este convenio dio inicio al trabajo conjunto entre la UNSE (Santiago del Estero) y la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste). Podríamos decir que el congreso se fue tejiendo a la distancia, a través de grupos de WhatsApp, reuniones virtuales, y diálogos telefónicos, el primer encuentro presencial fue el propio congreso. Viajamos con una delegación de docentes, no docentes y estudiantes desde Santiago del Estero, y así fue como se fue anudando una trama regional que se amplió lenta y sostenidamente, puntada tras puntada.

La principal preocupación que tuvimos desde el inicio como equipo organizador fue construir un espacio de diálogo cálido, cercano y ameno. Más allá de lo académico, buscamos desde el diseño de la convocatoria, generar las condiciones para que circulara la palabra verdadera, esa que nos propone Paulo Freire cuando señala que “No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión. Pero que también sea escucha y reflexión crítica”.

En este sentido, creemos que la región del Norte Grande, adquiere un horizonte y un sentido de construcción real cuando estas iniciativas se desarrollan. Los ecos de lo conversado en este primer congreso quedaran vibrando en nuestras conciencias, en nuestros corazones y en el territorio que pisamos juntos. La región es un espacio que construimos y nos construye, un cúmulo de significaciones culturales con implicancias históricas y sociales; un escenario a donde lasnarrativas tienen circulan para contrastarse, contraponerse y debatir. Parafraseando al gran Ramón Ayala, podríamos decir que “en la tierra del Chaco quebrachera y montaraz, prendimos la sangre con un ronco sapucay”. Un sapucay colectivo, un fuerte grito de alegría y esperanza.

La conferencia de apertura fue protagonizada por el jurista Alejandro Slokar, quien convocó al desafío de construir y reivindicar una diversidad epistémica. Contra el “epistemicidio” norte-centrico. El fragor del diálogo compartido y de la escucha nos deja no solo preguntas, sino también propuestas concretas. El sostenimiento de estos vínculos requiere de nuevos proyectos y nuevos caminos.

Cada eje temático planteó experiencias, aprendizajes y diversos procesos en clave de derechos humanos. El contenido de cada eje temático: educación, ambiente, comunicación, comunidad y DDHH, podrá marcarnos el camino para otras propuestas, camino al 50 aniversario del último golpe militar. Este congreso es un punto de partida que tendrá continuidad con el Congreso de Derechos Humanos 2026 en la UNSE. Ese será el próximo punto de encuentro para seguir construyendo memorias juntos.

El lema de la convocatoria fue “Participar, Resistir, Abrazar y Construir con Memoria”. Los abrazos fueron dados con las palabras y con el cuerpo. En estos tiempos aciagos y crueles, es cierto que la palabra nos desbarata y nos construye, nos hermana y nos esperanza. Cuando la palabra es verdadera, sucede lo que vivimos en estas jornadas: fluimos como el río.

Como decía Felipe Roja, poeta santiagueño, “amar es como el sol de aquí, que sale y se entrega”, fue el sol santiagueño el que se hermanó con el río correntoso que atraviesa y une la vida de correntinos y chaqueños. De este encuentro nos llevamos “panes de agua”: ideas, miradas, reflexiones, preguntas y la vitalidad de la misma agua que horada la piedra.

Como decía Hermann Hesse: “Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca”, es así, el amor es más fuerte que la violencia, que el odio, que la crueldad, que la indiferencia. Vinimos a zambullirnos no para ser carnada o pescados, sino para seguir nadando en la vitalidad del agua que sostiene el puente, que sostiene los pájaros y los peces, que aclara nuestro pensamiento y que nos refresca y despabila, fue un largo abrazo de agua.

*Docente responsable del Area de DDHH de la Universidad Nacional de Santiago del Estero