La puesta en marcha del Registro Nacional de Agresores de Animales (RAGAN) en Paraguay abrió el debate en la región sobre la necesidad de contar con herramientas más eficaces para combatir el maltrato animal. El sistema paraguayo unifica los antecedentes de personas condenadas o sancionadas por violencia contra animales, permite restringir la tenencia y apunta a evitar la reincidencia.
En Corrientes, donde proteccionistas y voluntarios trabajan a diario en rescates y denuncias, la iniciativa fue recibida como un avance que debería replicarse en Argentina.
Para Natalí Aguirre, presidenta de la Red de Voluntarios y Rescatistas de Corrientes, se trata de una medida “muy buena y necesaria” frente a una problemática que describió como “compleja y muchas veces invisibilizada”.
La Red de Voluntarios y Rescatistas de Corrientes cuenta con casi cinco años de trabajo y un equipo de 300 personas activas. Foto: Época.
Una ley ambigua y penas bajas
Aguirre recordó que en Argentina el maltrato animal está regulado por la Ley 14.346, una norma con más de 70 años de vigencia que establece penas de 15 días a un año de prisión, excarcelables.
“Hoy necesitamos una ley más específica, más clara, que defina en qué casos podemos actuar y que también le dé herramientas más firmes a la Policía y a la Justicia”, sostuvo, en diálogo con NEA HOY.
Desde su experiencia en casi cinco años de trabajo formal con la Fundación y con un equipo de 300 voluntarios, explicó que muchas veces incluso quienes deben aplicar la norma dudan sobre su alcance. “La ley es ambigua. Hasta las mismas personas que la deben aplicar entran en duda si está bien lo que están haciendo”, advirtió.
Para la referente proteccionista, el maltrato no se limita a la agresión física directa. “No es solo pegarle a un animal. Es dejarlo atado bajo el sol, sin agua, sin comida, en mal estado físico. Hay muchas situaciones que todavía no están claramente contempladas o no se interpretan como maltrato”, explicó.
El problema de la reincidencia
Uno de los puntos que Aguirre consideró centrales es la reincidencia. Según relató, en los casos judicializados los agresores suelen solicitar la restitución del animal. “El maltratador siempre pide que le devuelvan el animal. Es muy difícil que entienda qué es maltrato”, afirmó.
En ese sentido, valoró el modelo paraguayo, que impide que personas con antecedentes vuelvan a tener animales a su cargo.
Consultada sobre la posibilidad de implementar un sistema similar al RAGAN en el país, Aguirre consideró que podría incorporarse en el marco del proyecto de reforma de la Ley 14.346 que se encuentra en debate. Foto: Gentileza.
Educación y prevención desde la infancia
Más allá de la cuestión legal, la presidenta de la Red hizo hincapié en la educación como eje central para combatir la violencia contra los animales. “El maltrato empieza desde casa. Cuando se le regala un cachorro a un nene de tres años como si fuera un juguete, el adulto es el responsable. El cachorro también es un bebé y requiere cuidado. El desconocimiento genera situaciones de violencia que después se naturalizan”, explicó.
Desde la organización trabajan en escuelas y barrios de diferentes ciudades promoviendo la tenencia responsable y el respeto por los animales.
Para Aguirre, una reforma de la ley y la posible incorporación de un Registro Nacional de Agresores deben ir acompañadas de políticas educativas y campañas de concientización.
¿Un registro de Agresores de Animales en Argentina?
Consultada sobre la posibilidad de implementar un sistema similar al RAGAN en el país, Aguirre consideró que podría incorporarse en el marco del proyecto de reforma de la Ley 14.346 que se encuentra en debate.
El antecedente paraguayo suma presión en una región donde las denuncias por maltrato crecen y donde especialistas en Derecho Animal advierten que la violencia contra los animales suele ser un indicador temprano de otras formas de violencia social.
Para los proteccionistas correntinos, la discusión ya no es si la ley debe reformarse, sino cuándo y con qué herramientas concretas para evitar que los agresores vuelvan a tener bajo su cuidado a quienes no pueden defenderse.


