domingo, septiembre 27, 2026
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La Unidad que nos falta

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La Unidad que nos falta

 

La Unidad que nos falta

A esta altura constituye una utopía pensar que vamos a unirnos y embanderarnos con el único interés que reviste real  importancia: la bandera Argentina. En muchos discursos se oye: “el bien común”, “el interés general”, el “bienestar de todos”. Es en la letra esperanzador leerlo/oírlo, pero de ahí a los hechos el paso por sobre un abismo parece ser la tarea.

Es verdad que las diferencias siempre existieron. Pero el gobierno de Néstor y Cristina la usaron y ensancharon las distancias. Y es que si desde el poder se establece como válido vilipendiar al otro, distinto a mí, al que no comparte lo que pienso, entonces eso se vuelve la regla y en Argentina fue Ley hacer que se note la diferencia. El enfrentamiento estuvo a la orden del día y se volvió normal. La costumbre se arraiga y aunque de un momento a otro el poder cambió de manos, el proceso de “unión” es mucho más complejo, constituye una labor titánica.

Desde diciembre de 2015 la preocupación la marcó una necesidad insatisfecha hasta hoy y lejos está –al parecer- de ser subsanada. Entre todas las demandas, el pueblo pide justicia, sanciones reales y efectivas, y algo más básico e inmediato: poder llegar a fin de mes dignamente. Entre todas, el pedido de tolerancia acompaña al de unión y se ha hecho fuerte al mismo tiempo que demasiado lejana. Y Cristina, que supo leer oportunidades –a esta altura tampoco se sabe si era ella o era él el buen lector- y abrió el espacio para la constitución de su propia fuerza, hoy su única pero para nada desdeñable trinchera, ahora habla de unión. ¿Será que vio finalmente una de las razones por las cuales se dice que perdió el poder? ¿Será que ve que es el discurso que puede darle la opción de “volver”?

No puedo evitar recordar el discurso de unión que dio en la asunción de su segundo mandato, se proponía ser la Presidenta de todos los argentinos. La grieta siguió creciendo.

Se demuestra que con solo decirlo no basta, en su discurso frente a tribunales intentó ser catalizadora de la unión, aunque esa oportunidad de capitalizar la demanda social sobre lo mismo no es directamente proporcional a las acciones que uno manifiesta, como ya nos ha pasado.

Del otro lado un Presidente que no termina de constituirse en el Líder necesario para convocar adhesión. Los pocos puntos que lo separan de quien lo secundaba en elecciones le cargaron de una mochila difícil de desprenderse. Lejos de pasar por su mejor luna de miel con la ciudadanía no consigue que las políticas económicas implementadas arrojen prontos beneficios. 120 días y las esperanzas se van inquietando.

En el momento menos esperado todo puede cambiar, para bien o para mal. Sospecho que Macri no pensaba en el “relanzamiento” teniendo a la Presidenta como flamante opositora desde las escalinatas de Comodoro Py. Calculo que el “relanzamiento del gobierno” debe venir de la mano de una nueva etapa, de políticas económicas que muestren que esta gestión tiene perspectiva social y se empiecen a lanzar proyectos de alto impacto en el único ámbito que tiene la potestad de esperar o avanzar, de legitimar o quitar apoyo: la sociedad.  Solo detrás de un gobierno que demuestre capacidad de gobierno a través de la toma de medidas que ya no afecten al bolsillo ciudadano será capaz de plantear más tarde la unidad. Apaciguar lo económico es un elemento importantísimo para habilitar la gobernabilidad.

Mientras todo el clima enrarecido continúe y la lucha contra la corrupción junto a la lucha contra la inflación no tengan buenos y efectivos resultados, la unión será de todas maneras imposible. Aunque no debemos olvidar que la unidad no compete solo al gobierno de turno o un “mesías” designado sino que es exclusiva responsabilidad de todos y cada uno de los argentinos.

Retomemos el discurso de asunción en este caso de Mauricio Macri, ese llamamiento a todos a participar de la unión reclamada. Entendamos que la economía si es un ámbito que debe aprender a manejar este gobierno nuevo, mostrando más cara social, aprendiendo a hacerlo, para después de sosegar lo apremiante e inmediato, hacer de nuevo un llamado institucional a la unidad. Cristina -después de todo- dio un discurso desde un pedido que ya hizo el actual Presidente, con otro poder de comunicación y otra convocatoria, pero fue un pedido de Macri en diciembre de 2015.

Todos tenemos la responsabilidad y el compromiso de contribuir a la unidad tan anhelada que nos merecemos.

Lic. E. Toledo