“La estructura de la UNaF está implosionando”, explicó destacado especialista universitario

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Una crisis institucional sin precedentes sumerge hace años a la casa de
estudios nacional, con enfrentamientos entre el rector y los decanos,
además de juicios académicos colectivos contra más de 50 docentes, que
obtuvieron sus cargos mediante concursos abiertos de antecedentes y
oposición, solo por expresar sus ideas en contra de la actual gestión.
El doctor en Ciencias de la Educación Mario Olmedo, profesor
universitario e investigador de vasta trayectoria, como docente de la
Universidad Nacional de Formosa (UNaF), opinó que lo que vive esa
institución “es un nuevo escándalo”, ya que “no puede haber pluralidad si
no existen posiciones divergentes”.
En ese contexto, planteó que “quien asume la conducción de una
institución pública de este tipo debe practicar la pluralidad, avanzar desde
pensamientos distintos y ser un experto en encauzar conflictos, no en
cortarlos de raíces y dejar afuera a los que supuestamente protestan”,
refiriéndose así al reclamo de los ingresantes y estudiantes regulares de la
UNaF que exigen el acceso al comedor universitario, el cual se encuentra
inmerso en denuncias de desmanejos económicos y favoritismos familiares,
restringiendo la política de bienestar y permanencia académica.
“Hoy, al estar aislado el rector (Augusto César Parmetler), aísla a toda la
institución y genera muros con los estudiantes, los no docentes, los
docentes y los graduados”, lo cual deviene en que “esté implosionando la
estructura de la UNaF”, ya que “se van creando organizaciones satélites
que no sirven para nada”.
De este modo, quienes “suman poderes falsean la realidad para sostener su
reinado, de tal manera que están en aguas turbulentas siempre”. Por este
motivo, “nuestra Universidad se encuentra aislada, no tiene concursos, ni
carrera docente, ni asociaciones libres de estudiantes”, lamentó.
Remarcó que “hace rato que tenemos este problema serio”, ya que “cuando
quiso organizar el Consejo Superior por el camino electivo, desde los
docentes concursados, con carreras y posgrados que armaron las listas, y la
docencia comenzó a levantarse, se judicializó la cosa, se suprimieron los

derechos y se puso en marcha el proceso de juicio académico a medio
centenar de profesores”.
Hizo notar aquí que la Ley de Educación Superior “exige a las
Universidades que mínimamente el 70% de su elenco docente sea en forma
regular, ordinaria”. Ello significa que “tengan título, antecedentes y hayan
ganado concursos”, lo que, en un primer término, no estaría sucediendo con
los decanos –ahora suspendidos- de las Facultades de Humanidades,
Recursos Naturales y Administración, Economía y Negocios.
“Todo universitario docente, para tener su cátedra, tiene que estar
habilitado, al igual que para hacer tareas de extensión, investigación y
gestión –dilucidó-. Hoy no creo que lleguemos al 30% de ello en la UNaF.
Hace rato que no escucho que haya una convocatoria a concurso”.
Por todo ello, resumió: “La suma de estos problemas está indicando la
gravedad institucional que tiene la casa de estudios”.