Hallan una misteriosa alteración genética en la esquizofrenia

Una investigación hecha en los Estados Unidos y publicada en la prestigiosa revista Cell reveló cómo una variación molecular puede afectar el desarrollo fetal del cerebro y devenir en la enfermedad

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Los pacientes esquizofrénicos rara vez muestran síntomas de su enfermedad antes de llegar a la adultez. En una nueva investigación, científicos encontraron evidencia de que un subconjunto de personas desarrollan la enfermedad debido a su herencia genética.
“Cuando un paciente esquizofrénico entra en una clínica a los 18 escuchando voces, uno ya puede saber qué es lo que sucede”, dijo Kristen Brennand, uno de los autores principales del estudio publicado en la revista Cell y desarrollado por un equipo que incluyó biólogos, neurólogos, psiquiatras y matemáticos en la Escuela de Medicina Monte Sinai, de Nueva York, EEUU.
Según el trabajo realizado por un equipo internacional de investigadores, las moléculas muy pequeñas de microARNs -que controlan cientos de genes asociados con la esquizofrenia- no llegan a desarrollar la expresión génica de manera correcta durante el desarrollo fetal.
Un grupo específico de estos fragmentos de ARN celulares, conocidas como miR- 9, demostraron una muy baja expresión génica, por lo que esos fetos tendrían mayor vulnerabilidad a sufrir esquizofrenia posteriormente en la vida.
Los genes bajo el control de miR-9 son importantes para el crecimiento y la maduración de las neuronas en el cerebro fetal humano. Su expresión génica baja, dicen los investigadores, significa que ciertos circuitos cerebrales probablemente no se conectan correctamente durante el desarrollo prenatal.
La mayoría de las investigaciones moleculares sobre esquizofrenia tienen límites, en gran medida debido a que deben llevarse a cabo después de la muerte, en el tejido cerebral derivado de pacientes fallecidos. Los científicos que participaron en el nuevo estudio superaron este problema mediante el diseño de las neuronas fetales esquizofrénicas.
En primer lugar, se obtuvieron muestras de piel de pacientes esquizofrénicos con vida, luego se reprogramaron las células de la piel en células madre similares a las embrionarias antes de, finalmente, convertirlas en células similares a las del cerebro humano. Estas “neuronas esquizofrénicas” realizadas con ingeniería inversa, similares a las células fetales durante el primer o segundo trimestre del embarazo de una mujer, se convirtieron en la base para el estudio.
La importancia del descubrimiento radica en el hecho de que estos “niveles alterados” de miR-9, que parecen responsables de las deficiencias en el desarrollo del cerebro fetal, no se han detectado en el cerebro de pacientes esquizofrénicos después de la muerte.
MÁS DE 1.000 GENES HAN SIDO ASOCIADOS CON LA ESQUIZOFRENIA
“Si el impacto de estas variaciones genéticas es, en efecto, durante el desarrollo cortical temprano”, sostuvieron los autores del estudio, “esto sería coherente con nuestra incapacidad para detectar perturbados niveles de miR-9 en el post-mortem (tejido cerebral)”.
El tamaño de la muestra del estudio fue pequeña -sólo cuatro pacientes esquizofrénicos- pero en un segundo estudio, un poco más grande, con 14 pacientes, llevado a cabo por los Instituto Nacional de Salud, se replicaron los resultados.
Según el informe, “estos resultados apoyan un modelo de una arquitectura genética extremadamente compleja, que subyace en la esquizofrenia. Una en la que el miR-9 es sólo uno de los muchos factores que contribuyen a la predisposición de un subgrupo de pacientes a padecer la enfermedad”.
Durante los últimos años, más de 1.000 genes han sido asociados con la esquizofrenia, pero la importancia social de estos hallazgos más recientes, dijo Brennand, no puede ser exagerada.
“Espero que los padres comprendan que no es culpa de ellos”, dijo Brennand y agregó: “Si la ciencia puede lograr cualquier cosa, incluso antes de que los nuevos tratamientos, tal vez por lo menos podamos ayudar a cambiar las actitudes”.