Fibromialgia: cómo es la vida cuando el dolor y el cansancio se vuelven crónicos

“Estoy bien, pero siento agotamiento”. “Son las cervicales, tengo el cuello duro”. “Se me parte la cabeza”. “¡Me duele todo!”. “¡No doy más!”. Esta y tantas otras frases asociadas al dolor y al cansancio parecen formar parte del cotidiano de muchas personas sometidas a las exigencias del mundo actual. Pero cuando estos pasan de ser una simple molestia y se vuelven crónicos, es posible que se esté en presencia de algo más.

Desde 1992, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció dentro de su Clasificación Internacional de Enfermedades a la fibromialgia, una de las condiciones más comunes de dolor crónico, que es nueve veces más frecuente en mujeres que en hombres.

¿A qué síntomas se debe estar alerta? La médica psiquiátrica y coordinadora de la clínica de pacientes con fibromialgia y fatiga crónica del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), Evangelina Melgar (MN 133.847), brindó algunas claves para entender estas patologías que pueden afectar las actividades de la vida diaria y las relaciones interpersonales de quienes la padecen.

“Si bien las causas de ambas enfermedades son desconocidas, los factores genéticos podrían predisponer al desarrollo de la fibromialgia, mientras que para el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) existen muchas teorías, que van desde su relación con infecciones virales al estrés psicológico”, señaló la especialista.

Sobre frente a qué signos se debe consultar al médico, la experta puntualizó que “generalmente la fibromialgia se manifiesta a partir de los 30-40 años aunque, en menor porcentaje, puede aparecer en la niñez y adolescencia. El síntoma principal es el dolor músculo esquelético generalizado, que empeora a la presión de puntos sensibles”. “La intensidad del dolor varía influida por los cambios climáticos, la actividad física, el estrés psicológico o la falta de sueño. Suele comenzar en una región del cuerpo y migrar por distintas áreas, hasta llegar a generalizarse con el tiempo”, detalló.

Y tras señalar que “el 90% de los pacientes experimenta cansancio, el 70-80% trastornos del sueño y hasta un 25% ansiedad o depresión”, Melgar ahondó que “también son frecuentes la mala tolerancia al esfuerzo; la sensación de pesadez en los miembros; rigidez generalizada (sobre todo al levantarse por las mañanas); sensación de inflamación y hormigueos mal delimitados en manos y pies”. La sintomatología puede estar asociada a cefaleas, mareos, fallas cognitivas en la memoria y atención, bruxismo, síntomas gastrointestinales, como síndrome de colon irritable, dispepsia, náuseas. La presencia de estos síntomas o síndromes asociados varía en cada persona.

Además, factores externos, como el frío ambiental, la humedad, el estrés, el exceso o la escasez de actividad, exacerban los síntomas. Por otro lado, el calor, el tiempo seco, la relajación y el descanso, hacen que disminuyan su intensidad.

Según destacó el médico psiquiatra Sergio Czerwonko (MN 77456), entre el 2 y el 6% de la población mundial padece fibromialgia, y puede presentarse como única alteración -lo que se llama fibromialgia primaria- o asociada a otras enfermedades -fibromialgia concomitante-. La enfermedad forma parte de los síndromes sensitivos centrales, que son aquellas patologías de las que no aparecen datos en análisis de laboratorio ni radiografías y sólo el experto en la materia, bajo un examen minucioso, logra obtener el diagnóstico.

“El dolor no es el único síntoma. La dificultad para rendir intelectualmente, llamada fibrofog puede ser hasta más grave que el dolor mismo”, destacó el profesional del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba), para quien “un gran desafío que presenta es que el paciente dé con el profesional adecuado para su diagnóstico y tratamiento”.

La fibromialgia es una enfermedad Psico-Neuro-Inmuno-Endocrina (PNIE), que debe ser diagnosticada y tratada por un equipo de dolor crónico, ya que se trata de un padecimiento crónico. “La población más propensa a esta enfermedad es la femenina, ya que a lo largo de la vida es la que presenta mayores oscilaciones hormonales y se enfrenta a numerosas instancias traumáticas y al darse en periodo fértil hay que tener particular cuidado en los tratamientos propuestos”, explicó Czerwonko, quien aseguró que “también puede presentarse en niños y adultos, sobre todo en aquellos que hayan atravesado situaciones estresantes y traumatizantes. Es una enfermedad que suele aparecer luego de procesos virales, internaciones o situaciones de duelo o pérdidas importantes”.

“Hay que entender que es un padecimiento que existe a pesar de la resistencia en algunos ámbitos de descreer en su existencia, como en su momento se dudaba de la depresión o los ataques de pánico. Hoy sabemos que no es una enfermedad psiquiátrica, no es traumatológica, no es reumática, no es neurológica ni psicológica pero tiene una clínica precisa y debe ser asistida por un equipo multidisciplinario que englobe a todas estas especialidades”, enfatizó el especialista.