Se hacía imperioso oírlo tras las polémicas que lo envolvieron en una semana llena de rumores y escándalo por el acuerdo del Estado y el Correo Argentino, sumado al del cambio en la fórmula de cálculo en el aumento de las jubilaciones.
Realizó –inteligentemente y atento a un requerimiento social que lo esperaba- una conferencia de prensa en donde oyó y respondió las preguntas de periodistas. Muchas de ellas un tanto “incómodas” no obstante siempre prudentes y respetuosas.
El rol de los medios en muchos casos sospechados de ser demasiado benevolentes con la gestión del gobierno nacional resulta importante –como siempre- para arrojar luz sobre los temas que son o deben ser de importancia pública.
La marcha atrás en ambas cuestiones (tanto con lo del acuerdo como en el tema jubilaciones) da la pauta de cuánto influyó e impactó en el equipo de gobierno los conflictos desatados a raíz de esas medidas. Pero la justicia sigue su curso y las causas iniciadas por presunción de comisión de delito en el caso del correo, deben ser investigadas.
Retroceder es un intento por desactivar el conflicto político generado, convenientemente lo han hecho, aunque han dejado pasar tiempo valioso para atender otras cuestiones sumamente importantes. Tardaron en dar respuestas, los reflejos no fueron tan rápidos, sin embargo desactivaron el conflicto y pueden pensar ahora en dar mejores pasos, ojalá entiendan que estos retrocesos tampoco son positivos para la imagen de la gestión.
Es necesario que entiendan que la política de nuestro país se vive de esta forma, en todo. Máxime cuando estamos previendo una campaña para próximas elecciones. Ya que aunque ninguno quiera decirlo abiertamente porque también resulta “políticamente incorrecto” hacerlo, todos están con la mirada puesta en este 2017 electoral. Y el Gobierno Nacional venía enfocado en ello hasta que se conocieron estos hechos que terminan complejizando la perspectiva que ya tenían ellos mismos, según sus encuestas para este año.
Habrá que esperar lo que exprese la justicia, si existió intencionalidad de comisión de delito en el mentado acuerdo, si los responsables deben hacerse cargo de ello. Y también esperar las próximas encuestas, lo que dirán sobre la imagen del Presidente y de Cambiemos entre tantos hechos polemizados, innecesarios. Habrá que esperar a ver cuánto afecta el efecto desilusión o decepción.
A juzgar por todos los hechos a un año y dos meses de gestión en el Poder Ejecutivo, podemos ver el “vaso medio lleno o medio vacío” dependiendo de la perspectiva que elijamos tener. Objetivamente serán determinantes el juicio del tiempo, de la historia y más próximo aun de las urnas que debemos enfrentar en octubre, donde seguramente el planteo será -de nuevo- el que ya viene presentando esta gestión y es “el regreso al pasado o la mirada a futuro” , misma impronta que les resultó exitosa a Cambiemos en 2015. Esa batalla con el kirchnerismo al cual muchas veces –sin quererlo, por error u omisión- se asemejan pero intentan por todos los medios diferenciarse. Una pugna donde no quisieran, desde el oficialismo, que intervenga ni el Peronismo ni el Frente Renovador aliado al GEN.
Desactivar la polémica desencadenada en estos últimos días es correrse del lugar en el que habían quedado, el oficialismo haciendo campaña gratuita a la oposición, dándoles materia suficiente para reagruparse, para mostrarse, para alzar la voz.
Es pronto para declarar cuál será el desenlace, sólo terminamos haciendo especulaciones que poco tienen de productivo. Una vez más, habrá que esperar para ver el desarrollo de los acontecimientos, en un país que siempre cuenta con novedades políticas, en donde todo siempre puede pasar.


