viernes, septiembre 25, 2026
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¿El retorno?

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¿El retorno?

No podemos poner el foco de atención en los que manifiestan, en los motivos porque lo hacen o hacer juicio valorativo sobre sus verdaderas motivaciones. Así como tampoco deberíamos desviar la atención de lo que objetivamente fue este 13/4. Para algunos analistas: “El Regreso” con lo que ellos mismos creen fue  gloria. Para otros, se trata de un intento absurdo por desviar la atención y el significado de la acusación que enfrenta, propio de la “desconexión” con la realidad que “padece” la ex mandataria.

No cambiemos el foco de la atención, no apuntemos a donde no corresponde, pongamos la mirada donde realmente tiene que estar, desviar la atención y culpar a los que se manifiestan implica dejar de ver a los verdaderos  delincuentes del  poder.

Aun si la gente acompaña por “el choripán, la coca o los 500” o bien lo hace por admirable convencimiento, de todas formas es respetable y no es un dato menor el acompañamiento en sí mismo. No obstante, “el responsable” de trastocar el motivo objetivo de esta ocasión sigue siendo quien se atreva a jugar con los intereses y las esperanzas de la gente, quien hace abuso de su poder y manipula acciones a su favor a través de la necesidad del otro. (Uso del otro a fin de lograr un propósito solo personal, particular). Entiéndase, si debía acudir a defenderse de la acusación que caía sobre ella, de la cual el juez tiene pruebas que consideró suficientes para poder imputarla, y “aprovechó” la ocasión para erigir en tribunales un espectáculo personal, es responsable de la violencia que se genere con ello y responsable de establecer con sus acciones lo contrario a lo que pide con el discurso: División en vez de Unidad.

Esto habla de algo que también ha sido característico del propio gobierno de Fernández: el atropello a la institucionalidad. El poco respeto a la justicia.

Lo productivo sería posar los ojos sobre aquellos a fin de empezar a señalar los vicios de nuestra política. Las sanciones judiciales y sociales les pueden llegar si –y sólo si- hay voluntad, de lo contrario solo veremos pasar los gobiernos por sedes judiciales como hasta ahora, como parte de una arraigada lógica política.

El 13/4 llegó y fue K. El acto que debía ser solo judicial, oportuna y muy ingeniosamente Cristina lo volvió político e instaló la idea en los medios, tal como supo hacer en su gestión. El llamado a indagatoria le dio vida a la ex mandataria que parecía haber sido condenada tras la derrota en las elecciones del 2015. Parecía haber desaparecido de la vida política hasta hoy.

Durante la campaña se dijo que Cristina Fernández “operó” para Macri, ella misma lo resaltaba como “EL” opositor a su gestión. Mauricio fue “el elegido” –dicen- esperando que no pueda con el gobierno a fin de resurgir ella misma o alguien de su cerrado entorno la respuesta a los males argentinos-explican.

Hoy Macri perdió una batalla comunicacional. Pegó fuerte el mensaje de Cristina quien lo invitó a salir a escena y lo puso en una disyuntiva compleja. La ex Presidenta habló de las debilidades del actual gobierno, resaltando las fallas de Mauricio -en estos apenas ciento veinte días de gestión. Y así le marcó la cancha en un acto realmente con buena convocatoria, incluso a pesar del clima porteño. Ahora Macri deberá enfrentarse a la cuestión: salir a responder los embates de Fernández o bien dejarlo pasar como inadvertido. En cualquiera de los casos la tiene complicada.

La ex Presidenta habló del actual Presidente sin siquiera dar crédito mínimo a la o las causas que la convocan, las que verdaderamente la “trajeron” de nuevo. De culpas propias, ni hablar.  De las ajenas, todo para decir.

Esta era una causa (la venta de dólares a futuro, imputación que le valió a Cristina enfrentarse con la posible “defraudación al Estado” en la cual habría incurrido) en la que todos los entendidos en el tema aseguraban “no estaba muy comprometida”. Podía defenderse más fácilmente. Y es que “la bomba” puesta en ese gobierno aparentemente podría haber sido “desactivada” por la nueva gestión – según explican los mismos kirchneristas. Esperaban que el nuevo equipo en ejercicio pusiera coto a las medidas implementadas por la gestión anterior del BCRA.

De nuevo, se corre el foco de atención, sobre todo ellos, los aun partidarios de aquel relato. Da la impresión de que pueden apelar al discurso y la idea implantada para defender lo que sea que deban defender. Parece que el relato sirve para amparar una lista interminable de condiciones, cualidades o medidas políticas kirchneristas.

La ex primer mandataria tiene otras causas por las cuales deberá prestar declaración ante un juez. La etapa probatoria es en sí misma tarea difícil si las hay, quienes entiendan realmente el entramado de asociaciones, fundaciones, vericuetos y viajes de dinero a distintas jurisdicciones a través de la apertura de distintas cuentas y operaciones, sabrán que el seguimiento se hace complejo, requiere de la inversión de tiempo y de dinero. Requiere sincera voluntad de hacerlo, la cual no estoy segura de que exista. No basta con una declaración ante un juez. Las pruebas fehacientes son necesarias. La justicia tiene su oportunidad de actuar y nosotros de dejarla hacerlo.

Aún falta ver si esto es momentáneo o el retorno será para establecerse de nuevo. ¿Vino para quedarse? Tiene otros llamados a tribunales, ¿el acompañamiento será reiterado en cada oportunidad? ¿Dará explicaciones de las acusaciones que mantienen sus visitas a tribunales reiteradamente o sólo seguirá intentando establecer la idea de que todo se debe a una cuestión de intereses políticos contrapuestos?

No vaya a ser cosa que dentro de cuatro años -o menos, en dos- estemos viendo el regreso del “ave fénix”, el resurgimiento -como en 2010-, con nuevos bríos, con lo cual “las culpas” en esa oportunidad si serán puestas en un electorado que a raíz de tanta decepción piense que el cambio no valió la pena y prefiera seguir creyendo en el atroz enunciado: “roban pero hacen”.  Y el círculo vicioso volverá a empezar, o ¿daremos cuenta de que nunca se detuvo?

LIc. Karen Toledo