Detrás de la Unidad Ciudadana

Tendremos que esperar los resultados para saber si fue un sueño o una pesadilla para Cambiemos.

0
197

En un espacio que reúne lo inesperado, ¿quién hubiera dicho post 2015 Cristina estaría a un paso de lanzarse como candidata por un espacio “nuevo” creado para tal fin, por fuera y sin contar con el sello PJ? Tendremos que esperar los resultados para saber si fue un sueño o una pesadilla para Cambiemos.

Al tiempo que cristaliza la polarización que parece servir a los planes de ambos, oficialismo y oposición, se apela al pueblo, a la conexión directa. Ella, en el centro de la escena, lugar que ha logrado conservar por acción propia y por la especulación del oficialismo de lo necesario de esta “polarización”.

Ella como una más. Ella no es una más, ella es ella con todas sus buenas y malas. Con una gestión cargada de denuncias de corrupción que la justicia no termina de definir y también con un apoyo social ineludible, producto de sus logros o bien por falta de logros del actual gobierno, pese a quien le pese.

Invitados o no por el siempre presente “choripán” una multitud vitoreó su nombre, su candidatura, que tampoco fue definida, como se esperaba. Va a jugar con ello hasta último momento. Es parte de la mística.

Estamos en el escenario de la primera evaluación de la gestión de Cambiemos. Y es el momento oportuno para exprimir al máximo las causas que envuelven al kirchnerismo con la corrupción que en muchos ámbitos existen en nuestro país, incluso mucho antes de los K y a esta altura con la sospecha profunda sobre ellos.

La economía no mejora, las inversiones no llegan, sin embargo las causas no se definen y al mismo tiempo que una multitud acompaña a la ex mandataria a su acto lanzamiento, otra buena parte de ciudadanos reclaman justicia en Comodoro Pi. La grieta se manifiesta.

Cristina elige ser la clara oposición del Gobierno, acaso el oficialismo también la eligió como la mejor manera de presentar la diferencia que los expone y define por oposición. El ellos versus el nosotros. Como si fuera lo bueno y lo malo manifestado en unas situaciones difíciles de cuantificar o clarificar a esta altura.

Hoy Cristina se presenta como “ciudadana”, “una más” en contra de las carencias económicas que impone este “modelo neoliberal”, elude siempre hablar de las fallas propias, muy propio de la ex mandataria en la dificultad de reconocer públicamente “errores”.

Llamó la atención el cambio en la comunicación, fue un discurso corto en relación con los acostumbrados por la ex presidenta, utilizó un escenario circular en medio de la gente, le habló a “Guadalupe”, a “Agustín” en el dialogo directo con sus pares ciudadanos, para muchos muy similar al discurso de Cambiemos. No obstante presentó a las “victimas” de esta gestión, en función de -a través de esos relatos de vidas comunes- demostrar lo más palpablemente posible su propio relato enfrentando a su contrincante político directo: Mauricio Macri.

Una Cristina rodeada de gente común, ella sola en un escenario dispuesto para dar idea de cercanía. Más lejos gobernadores, ministros, intendentes, personajes de apoyo, caras conocidas sin embargo lejos del escenario. Y la noción de la “misa a lo Indio Solari” como se intentó gestar.

Detrás de la “Unidad Ciudadana” tiene que haber sin embargo una, “la primera ciudadana” tal como eligió ser nombrada tras la asunción de su marido. Y ella quiere encarnar ese rol como su “último esfuerzo” por evitar la desaparición de la Argentina inclusiva que –sostiene- buscó crear con su gobierno. Después de todo sigue siendo todo Ella, el proyecto, la candidata, todo.

Algunos seguirán dudando de su potencial candidatura, siguiendo el juego que ella misma propone de intriga, como si ello le diera más mística a su movimiento. Resultaría realmente inesperado que invirtiera todo este tiempo, el dinero que conlleva organizar el nuevo espacio y el acto para que finalmente no decida su candidatura. Diputada o Senadora también es parte de la intriga, aunque por una serie de razones, entre ellas la importancia institucional del segundo cargo, es probable que juegue para el Senado.

Es la primera evaluación para Cambiemos, pero también es un desafío personal para Cristina Fernández, que enfrentaría la gloria o el ocaso, aunque en política todo puede pasar y en todos los ámbitos nada es definitivo (ya lo vimos, a pesar de las causas y denuncias de corrupción ella ocupa el centro de escena política, nuevamente), seguramente sería dura una derrota en esta instancia para una líder que demuestra –una vez más- que definitivamente no es de inteligentes subestimar.