De Vido fue una oportunidad, habrá que ver para quién

Una oportunidad que todos quieren capitalizar y sólo el ciudadano decidirá cuánto pesa para su propia decisión.

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Julio De Vido , diputados foto MARCELO CARROLL

El recinto, el lugar de disputa que pone bancas en juego en la próxima contienda electoral, se convirtió en estos días en el lugar de campaña por excelencia. Una oportunidad que todos quieren capitalizar y sólo el ciudadano decidirá cuánto pesa para su propia decisión.

Debido al caso “De Vido”, cobró relevancia el espacio donde confluyen y conviven -no sin inconvenientes, sino siempre en disputa- los diferentes espacios políticos que nos representan. Fue el escenario esta semana de la confrontación y diferenciación de posiciones respecto a la situación del ex funcionario nacional, actual diputado que finalmente logró conservar su banca.

En el contexto de campaña una de las cuestiones s destacar es la posibilidad de oír a nuestros parlamentarios. Cada ciudadano evaluará cómo quiere definirlos, en términos del propio planteo del oficialismo, del lado del bien y del lado del mal, pero para  ello no hay que perder de vista todo el contexto.   

Lo positivo es que el Congreso funciona. En momentos en que es necesario mostrar que trabajan, vemos aceitado el funcionamiento. Donde cada uno de ellos, nuestros representantes, expone sus opiniones, consideraciones y vota. Elige.

Eso es lo positivo dentro de todo el espectro que termina confundiéndose entre quienes plantean que ha sido solo un “show” una puesta en escena y los que plantean que era necesaria la discusión acerca de la situación polémica de Julio De Vido. Lo inevitablemente contundente fue que cada uno intentó sacar provecho del momento, se resaltaron egos y se sumaron denuncias de espionaje (enfrentamiento que llevó a Camaño de 1Pais a tildar de “filibustera” a Lospennato del PRO), denuncias de inconstitucionalidad del pedido de expulsión del diputado De Vido, denuncias del oficialismo de que la oposición se protegia a si mismo y por ende a la corrupción, discusiones y entrecruces ideológicos que por momentos nada tenían que ver con la situación en tratamiento en sí, en fin, fue un momento en donde se mostro en escena la disputa por el poder entre el macrismo y la oposición que vienen a cuento oportuno para las próximas elecciones.

La votación final dio como resultado la falta de 20 votos para que el oficialismo lograra la expulsión. Y De Vido quedó en su banca.

Es claro ver que ninguno quiso perder la oportunidad de mostrarse. Con la defensa de sus posturas divididas incluso, marcando las diferencias mejor aun, pero mostrarse al fin. Se dice que el oficialismo sabía de antemano que no conseguía los votos necesarios (2/3 de los presentes) no obstante siguió adelante con la consigna reiterada antes y después de la votación en los medios de comunicación: los que defienden la corrupción y los que pelean contra ella. “Los buenos y los malos”. Como si esto pudiera darles algún alivio y beneficio en campaña. El oficialismo cree poder disminuir las chances de Cristina y Sergio Massa sumando para sí los votos indecisos.  

Habrá que esperar finalmente a octubre para ver los resultados y el impacto en la decisión del elector de este tipo de situaciones. Una podría llegar a pensar que el tema “corrupción” toca un techo, llegó a su límite como herramienta electoral. Nadie más envuelto en todo este entramado que Cristina Fernández y sin embargo continúa su carrera, ahora al Senado. Será momento de mostrar otros indicadores al electorado para que elija Cambiemos en las próxima contienda por el poder político.