Por Williams Dardo Caraballo, abogado
Quienes nos interesamos en la historia advertimos la sintonía fina entre la
cercanía proscriptiva de la denominada “Revolución Libertadora” y quienes
hablan de la “imperiosa necesidad de liberar al pueblo formoseño”. Con un
discurso de hipocresía ideológica quienes se ponen el traje de
constitucionalistas en forma recurrente opinan, en los medios hegemónicos de
la metrópolis, sobre la imposibilidad de la oposición formoseña de ganar
alguna elección, aunque al menos fuera en una lejana junta vecinal.
Elaboran un discurso cargado de alegoría republicana para impugnar la
voluntad del pueblo formoseño y su modelo de provincia. La similitud del
Decreto de Aramburu y Rojas N° 4161/56 con fallos de la Corte que
intervienen a las instituciones provinciales sólo difieren en la forma y en el
tiempo.
El golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 tiene mucho de parecido con
la llegada al máximo tribunal de la Nación de “jueces en comisión” sin pasar
por el Senado. Los Gobiernos de Mauricio Macri y Javier Milei propiciaron
magistrados de facto, estando vigente el Estado de derecho sin autopercibirse
presidentes constitucionales.
Sólo la sangre y los escombros del bombardeo a la Plaza de Mayo y el exilio
de Juan Domingo Perón le dan un tono diferente al ascenso de jueces que ven
en la Justicia Social el mal injerto en la Constitución de 1949 y en la Reforma
de 1994. Ya no hay bombas ni fusilamientos, excepto los mediáticos, pero si
el ánimo de proscribir mediante fallos que se equiparan a intervenciones
federales.
La posibilidad de elegir libremente a nuestros representantes para quienes
habitamos en la periferia del centralismo que concentra el poder y la
recaudación fiscal en perjuicio de las autonomías provinciales está
nuevamente a tiro de un fallo proscriptivo y arbitrario. La desesperación de
“juristas”, “periodistas” y “operadores judiciales” para obtener una nueva
declaración de inconstitucionalidad de nuestra Carta Magna reformada
recientemente es un síntoma de derrota anticipada que perciben los partidos
opositores del sistema político formoseño conformado por radicales,
prosaicos, midistas y algunos experonistas subrepticiamente “pintados de lila”
que viven de la nostalgia sin terminar de entender a Leopoldo Marechal.
Félix V. Lonigro, quien alienta la “liberación de Formosa”, fue el defensor
más ferviente del Protocolo de Seguridad de Macri-Bullrich y por eso no
extraña que a garrotazos y gases pretenda modificar nuestra Constitución
Provincial.

