A algunos pareciera molestarles los logros de Formosa

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Por Adrián Muracciole*

En las últimas semanas se conocieron logros importantes para Formosa. En
materia salarial, fiscal, educativa, sanitaria, social y productiva, la
provincia demostró que, a pesar de un contexto macroeconómico que
complica al país, a las familias, al sector privado y a los estados
provinciales, Formosa logra destacarse.
En lo salarial, con el último anuncio del gobernador Gildo Insfrán (29%
para todo el año), ningún empleado público de Formosa cobrará menos de
$1.200.000, y las jubilaciones mínimas —porque en Formosa se garantiza
el 82% móvil— se ubicarán en $984.000, más del doble de lo que paga
Nación a través de ANSES.
En lo fiscal, la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales del Ministerio
de Economía de Nación confirmó que, en el primer trimestre de este año,
Formosa volvió a tener superávit fiscal y financiero. El año pasado fueron
solo 7 provincias las que cerraron con superávit; la única que lo mantiene
ininterrumpidamente desde hace más de 24 años es Formosa.
En educación, en las pruebas APRENDER 2025 nuestras niñas y niños
volvieron a quedar entre los mejores del país en matemáticas (4° lugar) y
por encima de la media nacional en Lengua, con el 77,0% de los
estudiantes en niveles satisfactorio y/o avanzado. Con 1.562 escuelas
inauguradas por Insfrán, Formosa es prueba cabal de que la calidad y la
educación van de la mano. Y aun cuando Nación eliminó los fondos para
Comedores Escolares, en Formosa los tres niveles obligatorios sostienen el
Servicio Social Nutricional, incluso en vacaciones. A ese esfuerzo se suma
que la CONEAU acreditó por 6 años —el máximo posible— la carrera de
Ingeniería en Producción Agropecuaria de la UPLaB.
El Gobernador se ocupa de que el reconocimiento llegue también a los
docentes. Cuando Milei decidió eliminar el FONID y CONECTIVIDAD, el
doctor Gildo Insfrán resolvió de inmediato seguir pagándolos con fondos
provinciales —hoy solo 8 provincias lo hacen— y creó además el
Complemento por Servicio Docente, que crece con la antigüedad y lleva el
salario inicial a rondar en $1.300.000 con el último incremento.
En materia sanitaria, todos los indicadores muestran mejoras sustantivas y
sostenidas. Con un sistema de complejidad creciente que resuelve más del

95% de los problemas dentro del territorio, llegando a la más alta
complejidad en el Hospital Juan Domingo Perón y el Centro de Medicina
Nuclear Dr. Néstor Kirchner, y con un Hospital Central de emergencias y
de la Madre y el Niño que son ejemplos a nivel nacional.
La creciente inversión en salud (más del 15% del presupuesto provincial) a
través de medicamentos, insumos, equipamiento y dotación de personal
asegura que los pacientes que llegan se vayan con una respuesta. Formosa
es el único lugar del mundo donde quienes están internados en sanatorios
privados piden ser atendidos en el sector público. Y esto lo saben todos,
aun quienes nos viven criticando.
En lo social, más de 40.000 familias son asistidas de manera permanente
por el Ministerio de la Comunidad a través de los distintos programas
alimentarios, que funcionan a la par del Servicio Nutricional de las
escuelas.
Buena parte de esos alimentos provienen de la chacra de nuestros queridos
paipperos, que, a treinta años de la creación del Instituto que los acompaña,
pasaron de recibir complementos nutricionales a ser quienes hoy alimentan
con su producción a las familias formoseñas. Una transformación que se
extiende al sector ganadero a partir de los remates organizados por la
Provincia, que evitan la especulación y permiten que los productores
obtengan precios justos.
La generación de valor en Formosa se consolidad a través de un sistema
productivo que, con caminos, energía y conectividad, avanza hacia
industrias de base tecnológica como la del arrabio verde, con potencial
exportador superior a los U$S150 millones anuales.
Son muchos y en distintas áreas los logros de Formosa. Sin embargo,
permanentemente se escuchan críticas severas sobre lo que sucede aquí,
descontextualizada de una realidad nacional que golpea a las provincias y a
las familias argentinas.
Y siempre repiten lo mismo: que Formosa no es capaz de estar a la altura
de las demás, que no podemos tener más que otros. Una visión que
proviene del centralismo porteño y cree que desde allá pueden venir a
enseñarnos cómo pensar y cómo vivir.
Casi todas provienen, además, de militantes políticos antiperonistas:
algunos con cargos en la legislatura, otros con cargos partidarios
opositores, y otros que atacan como políticos y pretenden defenderse como
periodistas.

A uno de ellos justamente le tocó escuchar de primera mano que en una
provincia vecina el salario mínimo que pagaba el estado provincial rondaba
los $500.000 mensuales. Lejos de la crítica despiadada que vocifera por el
$1.200.000 de Formosa, ese periodista eligió callar ante las declaraciones
del funcionario chaqueño que ubicaba los sueldos de esa provincia muy por
debajo de los que se pagan en Formosa.
La razón que mueve a este sector no la conozco. Pero sé que, por profesar
su antiperonismo, se han vuelto antiformoseños.
Les tengo una mala noticia. El Modelo Formoseño llegó para quedarse, y si
les molesta el progreso de Formosa, acostúmbrense a rascarse donde les
pica, porque seguiremos avanzando a paso firme, a su medida y
armoniosamente.
Nunca olviden que siempre y en todo lugar, el amor vence al odio.

*Un formoseño orgulloso