VATICANO. Defensa de la vida humana en todas sus etapas

El papa Francisco recordó la Jornada por la Vida, que hoy se celebra en Italia bajo el lema “Abran las puertas a la vida”, con una defensa de la vida humana en todas sus fases, desde el comienzo hasta su término natural, pero también pidiendo luchar contra toda forma de “violación de la dignidad”.

“Me asocio al Mensaje de los obispos -dijo en el Angelus- y auspicio que esta Jornada sea una ocasión para renovar el compromiso de custodiar y proteger la vida humana desde el comienzo hasta su fin natural”.

“Esta necesario -agregó- contrastar toda forma de violación de la dignidad, incluso cuando están en juego la tecnología o la economía, abriendo las puertas a nuevas formas de fraternidad solidaria”.

El rechazo a “toda forma de aborto, abandono, maltrato y abuso”, y la invitación a promover “la igual dignidad de toda persona” ya están en el mensaje que la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) difundió el 28 de noviembre en vista de esta Jornada por la Vida.

“La vida -explican los prelados- no es un objeto que poseer o algo que fabricar, es más bien una promesa de bien, en la que podemos participar, decidiendo abrirle las puertas”.

De aquí nace el empeño de “custodiar y proteger la vida humana desde el comienzo hasta su término natural, y de combatir toda forma de violación de la dignidad, incluso cuando están en juego la tecnología o la economía”.

Según los prelados, “el cuidado del cuerpo, de este modo, no cae en la idolatría o el repliegue sobre nosotros mismos, sino que se convierte en la puerta que nos abre a una mirada renovada sobre todo el mundo: las relaciones con los demás y con lo creado”.

“Incrementando la confianza, la solidaridad y la hospitalidad recíproca -agregaron- podremos abrir las puertas a toda novedad y resistir a la tentación de rendirse a las distintas formas de eutanasia”.

La hospitalidad de la vida -explicaron- es una ley fundamental: recibimos hospitalidad para aprender a brindar hospitalidad. La conclusión es que “no es posible vivir sino reconociéndose confiados los unos a los otros. El fruto del Evangelio es la fraternidad”.

En la plaza San Pedro el papa también afirmó que “la vida cristiana requiere dinamismo, requiere disponibilidad para caminar” y “el inmovilismo no se condice con el testimonio cristiano y la misión de la Iglesia”.

“El mundo necesita cristianos que se dejen desplazar, que no se cansen de caminar por los caminos de la vida, para brindar a todos la consoladora palabra de Jesús”, observó.”Cada bautizado recibió la vocación del anuncio, anunciar a Jesús, la vocación de la misión evangelizadora”. “Las parroquias y las distintas comunidades eclesiales están llamadas a favorecer el empeño de los jóvenes, familias y ancianos, a fin de que todas puedas tener una experiencia cristiana, viviendo como protagonistas la vida y la misión de la Iglesia”, subrayó. Finalmente, en la 24. Jornada Mundial de la Vida Consagrada, rezó por todos los “consagrados y consagradas, que hacen tanto trabajo y tantas veces sin que se vea”, invitando también a los fieles a un aplauso.