Valladolid – Barcelona, goles, resumen y resultado: Messi fue asistidor para un triunfo sin brillo pero necesario

Todo se precipitó en Barcelona. En una ráfaga, se le escurrió el primer puesto, se desnudaron sus problemas de funcionamiento dentro de la cancha y, de la mano de lo deportivo, se encadenaron los cortocircuitos de vestuario. En ese contexto, cada semana se le fue achicando el margen de error a Quique Setién y los suyos.

Contra Valladolid se trataba entonces de un trámite que no dejaba alternativa: solo servía ganar para no dejarle servida la Liga al Real Madrid. Y así confiar en el milagro. O al menos llegar al objetivo central de la Liga de Campeones con el vestuario más ordenado y el equipo más aceitado.

Logró los tres puntos pero no logró convencer.  

El cuestionado Setién apretó el puño a los 15 minutos de juego. La ficha que había movido con el ingreso de Arturo Vidal daba sus frutos. Otra vez el chileno mostró su versatilidad: funciona como rueda de auxilio de Sergio Busquets para marcar en el medio y enseguida puede activarse como socio ofensivo de Messi.

Se sabe que en los últimos tiempos el repertorio del crack rosarino ofrece más pases de gol que festejos propios. Y fue una gran combinación entre los sudamericanos la que abrió la cuenta para el Barsa.

En la puerta del área Leo punteó justo para la llegada de Vidal, que definió fuerte y cruzado, imposible para Jordi Masip. Fue la asistencia número 20 de Messi en la Liga y superó su propio récord.

Barcelona tenía hecho lo más difícil: destrabar a un rival que solo apostaba a defenderse con dos líneas de cuatro cerca de su área.

El problema fue qué hacer a partir del triunfo. Porque Valladolid no cambió demasiado su planes. Y Barcelona, más tranquilo por el 1-0 cayó en el juego inofensivo que mostró en varios pasajes de estos últimos tiempos.

Fue Griezmann el que tuvo en sus pies una chance inmejorable de ampliar la cuenta y empezar a liquidar la historia rápido, pero el francés pifió la definición en el área chica y con el arco libre.

Esta apatía quedó resumida en el arranque del segundo tiempo con el ingreso del uruguayo Luis Suárez. Barcelona necesitaba despertar. Hacer algo más que ganar y cumplir un trámite.

Ese plus por ahora no se lo da Riqui Puig, el juvenil al que Setién le da responsabilidades en el armado del juego ofensivo pero que todavía no logra salir del molde: juega bien, es prolijo, no suele equivocarse. Pero arriesga poco. 

Y mucho menos le dio el plus esperado Griezmann, que casi no tocó la pelota en la primera parte y fue la pieza de cambio para darle lugar a Suárez.

Pero el que cambió fue Valladolid. El que entendió que el partido le daba una oportunidad que pocas veces aparece frente al Barsa. Con sus armas limitadas y con más empuje que juego, el local se animó y obligó a dos buenas atajadas de Ter Stegen, siempre presente, en sendos cabezazos del turco Enes Unal. Y en el final con otra atajada sobria del alemán ante un bombazo de Sandro.

¿Y Barcelona? Nada. Es un equipo apagado, sin ideas, sin sorpresas. Que no genera situaciones de gol y ni siquiera logra controlar el partido. El bajón incluyó a Messi, que fue de mayor a menor y solo apareció en el complemento con alguno de sus envíos clásicos, del centro hacia la izquierda, para la proyección de Jordi Alba.

Se irá feliz por los tres puntos el equipo catalán. Pero tendrá que estar preocupado por el rendimiento. Por un andamiaje que luce cada partido más endeble más allá de los nombres.

La tabla dirá que quedó a un punto del Real Madrid, que se ve obligado a no bajar el ritmo el lunes en su visita a Granada. La realidad marca un panorama menos auspicioso y en el horizonte asoman la definición de la Liga y la continuidad de la Champions, nada menos.