Usos del dióxido de cloro como desinfectante

El dióxido de cloro es un potente desinfectante, antibacteriano y antiviral que ayuda en diversas actividades cotidianas.

Este potente agente antiinfeccioso es un gas de color amarillo verdoso que se descubrió en 1814, y se ha estado usando como desinfectante desde principios de 1900.

Ámbitos de aplicación del dióxido de cloro

Por sus características químicas, el dióxido de cloro se viene utilizando en numerosas industrias como la petrolífera, la del gas, la alimentaria o el sector sanitario.

En las industrias de producción de alimentos y bebidas, el dióxido de cloro se utiliza, entre otras cosas, para eliminar microbios del agua en la cría de aves, o para desinfectar alimentos como frutas y verduras.

En el ámbito médico, quizá su principal aplicación sea como esterilizador de instrumental médico, así como de superficies y zonas donde se precisa una desinfección profunda. Además, en apropiadas concentraciones, el dióxido de cloro es eficaz y seguro a la hora de eliminar bacterias como la Legionela, y ciertos tipos de neumonías causadas por estas bacterias.

Además, debido a su poder desinfectante, es cada vez más utilizado por las personas en su día a día.

Aplicaciones y usos del dióxido de cloro

Como desinfectante

Las bajas concentraciones de dióxido de cloro son efectivas para reducir la bacteria E. coli presente en el agua. Por lo que entre sus aplicaciones está ayudar a desinfectar el agua, generando agua potable segura.

Esta es quizá una de las aplicaciones por las que el dióxido de cloro es más conocido, ya que todas aquellas personas que, por el motivo que sea, vayan a viajar a lugares donde el agua no está tratada o no se tenga acceso a agua potable, suelen comprar cds dióxido de cloro para poder desinfectarla y estar seguros en todo momento. Es importante seguir cuidadosamente las instrucciones del paquete y nunca usar más de la cantidad recomendada por volumen, ya que cantidades mayores pueden ser peligrosas.

También contribuye a la seguridad alimentaria. Por ejemplo, bacterias presentes en ciertas semillas de hortalizas pueden causar problemas estomacales y algunas enfermedades. El tratamiento con dióxido de cloro, junto con el calor, son capaces de eliminar la bacteria E. coli de las semillas sin dañarlas.

Así, en estudios concretos, se observó que el agua tratada con dióxido de cloro redujo significativamente el número de bacterias E. coli en las espinacas baby y, aunque redujo sus capacidades fotosintéticas, el tratamiento no afectó la calidad de las espinacas.

Como mejora de la calidad del aire

La aplicación de dosis controladas de gas de dióxido de cloro en un ambiente interior, desinfecta y mejora la calidad del aire.

Se ha comprobado que, con dosis individuales, las concentraciones de bacterias y hongos en interiores se reducen y, que al aplicar dosis dobles y triples los efectos antimicrobianos mejoran significativamente.

Esto indica que es un tratamiento útil y efectivo para desinfectar ambientes que puedan estar expuestos a agentes contaminantes o, que por sus usos o características precisen de una mayor limpieza del aire.

Asimismo, se ha descubierto en entornos hospitalarios, que el dióxido de cloro puede ayudar a esterilizar esporas que son resistentes a otras formas de esterilización como el peróxido de hidrógeno o los rayos UV.

Así, es capaz de descontaminar patógenos conocidos que pueden causar infecciones en las habitaciones de hospital o centros sanitarios. Y, aunque no se consiguen eliminar por completo todos los organismos nocivos, sí logra disminuir el número de bacterias observadas por habitación.

Como mejora de la salud bucodental

Existen numerosos estudios que muestran diversas mejoras en términos de salud bucal y dental al aplicar el dióxido de cloro, siempre en las dosis apropiadas y controladas.

En un estudio realizado por varias universidades, 15 personas usaron un enjuague bucal que contenía dióxido de cloro, mientras que otro grupo utilizó un placebo.

El enjuague bucal de dióxido de cloro redujo la placa y las bacterias que causan la enfermedad de las encías por la saliva, así como el mal aliento en mayor medida que el placebo.

Esto dio pie a verificar que también reduce el mal olor de ciertos compuestos químicos como el sulfuro de hidrógeno, metilmercaptano y dimetilsulfuro, mostrando su actuación frente a malos olores.

Además, estudios en vacas, constataron que el dióxido de cloro es más rápido para blanquear los dientes de animal, frente al peróxido de hidrógeno. Aunque, en este caso, es de suma importancia tener en cuenta el nivel de pH que se tiene, ya que la exposición prolongada al dióxido de cloro con un nivel bajo de pH puede dañar los dientes.

Existen enjuagues bucales de dióxido de cloro disponibles para su compra, pero sí es de suma importancia tener especial cuidado de no tragar la solución, ya que la concentración de dióxido de cloro en estos productos es mucho mayor del límite para un consumo seguro.

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