Una fecha de maíz tardía rinde más si se fertiliza bien

Fertilizar Asociación Civil recomienda que las respuestas al nitrógeno, fósforo y azufre son tan significativas que deben adoptarse.

Sobre fin de año, todavía hay chances para el maíz. La siembra tardía es una gran opción que aporta buenos rendimientos, pero requiere un manejo diferencial de la nutrición respecto a las siembras tempranas. Muy diferente respecto a lo que se cree.
Recientemente, Fertilizar Asociación Civil organizó una jornada de campo en el establecimiento bonaerense El Sosiego, en 25 de Mayo, en la que puso el foco sobre las implantaciones demoradas de maíz.
Martín Díaz-Zorita, coordinador técnico de la entidad, destacó que, “el manejo tecnológico en el 2016 progresó, respecto a los últimos años. Los productores pusieron más atención y criterio técnico para tomar decisiones”, dijo el experto y agregó: “Luego de muchos años de experiencias, tanto de Fertilizar como de investigadores del INTA y universidades, sabemos que la fertilización con recomendación, mejora la producción de todos los cultivos. En el caso particular del maíz, este cambio pasó de 17% a 20%, en promedio”.
De acuerdo al experto, en el tardío, las respuestas en rendimiento que se pueden esperar son menores que los de siembra de primera, pero significativamente importante como para practicar la incorporación de nitrógeno, fósforo y azufre.
Para la siembra de maíces demorados o tardíos se hace aún más necesario el análisis de suelo para saber la oferta real de nutrientes, especialmente de nitrógeno, de manera de ajustar la fertilización a las expectativas de producción, definidas por el sitio, el genotipo seleccionado y su manejo.
Al respecto, manifestó que diversos estudios demuestran que en maíz de siembra tardía, la fertilización también contribuye a alcanzar altos rendimientos.
“Desde Fertilizar, junto con técnicos de INTA y de la Universidad de Río Cuarto cuantificamos que, en 24 casos de producción, en dos campañas (2014/15 y 2015/16), en promedio, hubo respuestas positivas superando el 12 por ciento del rendimiento alcanzable, equivalente a algo más de 1.000 kilos por hectárea”, dijo.
Esta experiencia indicó que la fertilización integrada con nitrógeno, fósforo, azufre y zinc mejora la producción de maíz, y que el análisis de suelo y la corrección temprana de los niveles de nutrientes se destaca la eficacia de la práctica.
En conclusión, manifestó el especialista, “el gran paso que se está viendo en la fertilización es el reconocimiento que aporta a la producción de manera significativa. La nutrición como un todo, una corrección balanceada a nivel de todo el sistema. Este beneficio global es superador respecto al aporte individual de los nutrientes”.