Un sueño sano reduce el riesgo de padecer enfermedades

El sueño es el sustento de nuestro bienestar y sumamente necesario para que podamos repararnos completamente, ser productivos, creativos y conectarnos con nosotros mismos y otros durante el transcurso del día. De hecho, es uno de los tres pilares de la buena salud, junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular.
Los efectos de mala calidad del descanso provocan un impacto negativo en nuestra capacidad de atención, memoria y aprendizaje. En la actualidad, el 45% de la población mundial sufre de trastornos de sueño, los cuales, sostenidos en el tiempo y sin un tratamiento acorde, pueden afectar gravemente a la salud y la calidad de vida del paciente.
Los trastornos del sueño causan una carga personal y social significativa y constituyen un serio problema de salud pública. Directa o indirectamente, el descanso interrumpido puede tener efectos sobre la vida familiar y las relaciones personales, al comprometer el estado de ánimo de una persona y la forma en que son capaces de realizar actividades diarias e interactuar socialmente. Hay cerca de 100 trastornos, pero la mayoría son modificables y manejables con la ayuda de médicos especialistas en medicina del sueño.
Los ritmos circadianos son ritmos biológicos intrínsecos que se manifiestan con un intervalo cercano a 24 horas y se refieren a eventos cíclicos dentro del cuerpo, como los ritmos en las hormonas, la temperatura corporal y los niveles de alerta. En mamíferos el ritmo circadiano más importante es el ciclo vigilia-sueño.
Los relojes biológicos del cuerpo producen ritmos circadianos, pero los factores ambientales como la luz solar, pueden afectarlos. Se descubrió que la preservación de los ritmos circadianos regulares reduce el riesgo de padecer trastornos del sueño, trastornos de salud mental y problemas de salud crónicos, como la obesidad y la diabetes.