Un cura cordobés cuestionó la cuarentena, el ajuste a los jubilados y el comunismo: “Si hay que salir a manifestarnos, salgamos”

En la misa del último domingo, el padre Mario Bernabey de Carlos Paz, dio un sermón con temas candentes de la coyuntura nacional. Dijo que la Iglesia no es una unidad básica y comparó el rol de la comunidad eclesiástica en la dictadura y en la pandemia del coronavirus

La mañana del domingo 24 de mayo, en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen del departamento de Carlos Paz, Córdoba, el padre Mario Bernabey brindó una homilía mirando a una cámara de televisión. El coronavirus, la pandemia y la cuarentena había impedido que las misas se celebraran sin sus feligreses. El recurso permitió la llegada del sermón a las casas de los fieles a través de las redes sociales y la señal de Carlos Paz TV.

Ese domingo, el cura pronunció un discurso extenso. El recorte de más de ocho minutos comenzó a viralizarse en las redes sociales. Bernabey transmitió un mensaje duro, crítico, coyuntural, plagado de referencias al escenario sociopolítico actual, atravesado por el período de aislamiento y sus efectos. Habló de evangelización y de ideologías, de jubilados y de comunismo, del rol del Estado y del rol de la Iglesia, de la dictadura y de los “proyectos que fracasaron”. Omitió hablar de cuestiones de salud o prevención. Su relato pareció estar dirigido a los escritos de otros miembros eclesiásticos.

“La ascensión nos invita a ser una Iglesia presente, no una unidad básica que esconde ideología, que se hace cómplice de proyectos que fracasaron. Hoy hay muchos sacerdotes en la zona que escriben en el Facebook un montón de cosas: ya fracasó lo que escribiste”, declaró. Su relato desarrolló la idea de la igualdad en la educación: dijo que no es con autoritarismos, con atropellos, con “cuadernitos con las obras del gobierno del turno”, con ideologías.

Su sermón había comenzado con la ideología como patrón inapropiado en la Iglesia. “Cuando hay una evangelización verdadera, no hay ideologías, no se adoctrina a la gente, no se la manipula, se la evangeliza. Las ideologías generan fanatismos, fundamentalismo, endiablan, ponen en la vereda de enfrente. Una iglesia que evangeliza, que camina, que se encarna en el tiempo presente, es una Iglesia que es capaz de anunciar la palabra, de ver la realidad”, explicó.

A su vez, enfocó el rol de la Iglesia en el marco de una pandemia con una valoración declarada sobre el decreto de emergencia sanitaria en el que rige la cuarentena: “Necesitamos ser una Iglesia que en medio de estos tiempos, donde nos sentimos encerrados, encarcelados, donde se nos están privando tantas libertades y derechos, donde nos sentimos sometidos a ideas políticas que no van con el reino de los cielos, que no van…”.

“No nos puede pasar por arribita que a los jubilados le volvamos a hacer ajustes en medio de la pandemia. ‘Quedate en tu casa, yo te voy a ajustar tu jubilación’ -ironizó-. Qué grave. Tocar a los débiles, a los que más necesitan, a los que apostaron por un proyecto. Qué grave, en un tiempo como este, alguien diga: ‘El Estado te da, el Estado se queda con lo tuyo’. Eso en la historia fracasó. El comunismo fracasó, generó muerte. El comunismo no dio vida. El comunismo no transformó la Humanidad. No la humanizó. El comunismo creó esos monstruos que se llenaron sus bolsillos, bajo las banderas de derechos, de igualdad. Pero se quedaron con lo del pueblo”.

Luego de desestimar la ideología y de criticar al comunismo, desplegó sus ideas y comparó el rol de la Iglesia en la dictadura y en la pandemia: “No podemos ser cómplices de los discursos de los ladrones. No podemos ser una Iglesia que es una unidad básica donde nada se dice, no podemos ser una Iglesia cómplice en el silencio. Como en la época de la dictadura, ¿qué decíamos los más jóvenes?: ‘¿Dónde estuviste Iglesia?’. Hoy también en época de la pandemia: ‘¿Dónde estás, qué estás mirando Iglesia?’. ¿Cuánta pobreza, cuánta necesidad de muchos que apuestan al trabajo y hoy no lo estamos dejando trabajar? ¿No necesitamos un Estado nuevo donde se valore el espíritu del esfuerzo y la cultura del trabajo? ¿No necesitamos una República que esté de pie, una Justicia que salga de la feria?”.

Finalmente, cerca del cierre de la misa, el cura Bernabey apoyó las movilizaciones: “No nos quedemos mirando para arriba. Si hay que salir a manifestarnos, salgamos a manifestarnos. Y si hay que decir ‘señores, esta es mi opinón’, la digamos. Y si habrá que pensar y reflexionar para decirlo en el momento oportuno, lo hagamos, si estamos en una sociedad libre, democrática”. Y sobre el final de la homilía, criticó a los que “se sienten los dueños de la verdad”: “Cuando tenés dignidad, vas a ser protagonista de la historia y no otros, no unos pocos, no los que se creen que hoy tienen toda la verdad y que el resto son gorilas, endemoniados”.