UCRANIA. Ningún sobreviviente en el centro comercial

Ningún sobreviviente fue encontrado bajo el esqueleto de metal ennegrecido por las llamas y rodeado de restos de hormigón del centro comercial Amstor, el cual fue atacado con serie de misiles disparados por Rusia.

Más de mil rescatistas trabajaron incansablemente toda la noche, y de nuevo al día siguiente, para retirar los escombros del edificio de más de 10 mil metros cuadrados reducido a cenizas por el bombardeo ruso en Kremenchuk, en el centro de Ucrania, motivados por la esperanza de encontrar sobrevivientes entre las 36 personas que estaban oficialmente desaparecidas.

Pero después de un día completo de excavación, el ministro del Interior, Denys Monastyrsky, se dio por vencido y dijo que ahora está “seguro” de que nadie logró sobrevivir bajo los escombros.

Más de 24 horas después del ataque con misiles que pulverizó negocios y supermercados abarrotados de cientos de personas a plena luz del día, las víctimas confirmadas son al menos 20 -algunas aún ni siquiera identificadas, será necesaria la prueba de ADN para dar nombre a sus cuerpos carbonizados- y 59 los heridos, incluidos 25 hospitalizados.

Pero el Ministerio de Defensa ruso rechazó las acusaciones de “atrocidad” y “barbarie”, lanzadas por Kiev y por los líderes del G7, que afirman haber atacado con un “misil de precisión” un depósito en el que se encontraban armas enviadas por Estados Unidos y Europa, provocando un incendio que luego se extendió al centro comercial cercano, que para Moscú “no estaba en funcionamiento”.

Justificaciones que, sin embargo, contrastan con las imágenes de la tragedia, inmortalizadas en los vídeos difundidos en la web en los que la gente huye aterrorizada entre las llamas y los derrumbes.

Un ataque que provocó el pánico incluso entre los transeúntes, como se ve en las escenas captadas por las cámaras de vigilancia de un parque, sobre las que llovían fragmentos de la explosión, con personas buscando refugio detrás de un árbol o en las aguas de un pequeño lago.

La táctica rusa de sembrar el terror entre la población para excretarla, denunciada por las autoridades de Kiev, no detiene.

Nuevos ataques con misiles fueron registrados aún sobre las orillas del Dniéper, que separa simbólicamente las regiones occidental y oriental de Ucrania.

Más al sur, a lo largo del río, los ataques tomaron en la mira al Dnipro, sobre el cual fueron disparados seis misiles de crucero Kalibr desde el Mar Negro, cuatro de los cuales fueron interceptados por antiaéreos, mientras que los otros dos destruyeron una infraestructura ferroviaria y una fábrica, provocando un incendio en una estación de servicios. Ataques que provocaron nuevos escombros bajo los que se teme que pueda haber víctimas.