TERRORISMO. Estado Isl√°mico levanta cabeza Siria e Irak

A la luz de la afirmación de los talibanes en Afganistán, y del resurgir de los grupos qaedistas en Medio Oriente, el Estado Islámico intenta recuperar terreno en la competencia por la supremacía de la yihad global, a partir de un endurecimiento de ataques y acciones violentas cometidas entre Irak y Siria.

Es en estas regiones donde los milicianos del autodenominado Estado Islámico hallan terreno fértil para conseguir seguidores y reforzar su base de consenso.

“El Estado Isl√°mico volvi√≥ a ser un actor protagonista en las din√°micas del conflicto sirio”, refiri√≥ el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, publicando un mapa sobre el reparto territorial de Siria de parte de los diversos actores pol√≠ticos y militares.

Y en Irak volvieron a circular las filmaciones cruentas de personas decapitadas por los combatientes del Estado Islámico tras un ataque cometido en la zona de Kirkuk, al norte de Bagdad, contra una patrulla de la policía.

El Estado Islámico reivindicó ataques contra instalaciones eléctricas en la zona de Nínive y otras acciones al sur de Mosul, que fuera capital deL Califato de 2014 a 2017.

El grupo había surgido como fenómeno local y medio-oriental entre 2013 y 2014, a partir de una costilla de los movimientos qaedistas iraquíes y luego sirios, reforzados en el contexto de la guerra intestina y regional siria.

En poco tiempo, el Estado Islámico había conseguido afirmarse como pseudo-entidad estadual en vastos territorios entre el Eufrates, en Siria, y el Tigris, en Irak.

Y entretanto se había convertido en un fenómeno global, atrayendo a decenas de miles de aspirantes a yihadistas de todos los rincones del planeta, llevando a cabo acciones terroristas en varias ciudades del mundo y reuniendo adhesiones de varios grupos de la galaxia yihadista del Océano Atlántico al Indico.

La coalición internacional encabezada por Estados Unidos, sin embargo, anunció la derrota militar del Estado Islámico en Irak en diciembre de 2017, y en Siria en la primavera de 2019.

Pero esto no decretó el fin de los varios fenómenos de insurrección yihadista tanto en Siria como en Irak, donde la gente está abandonada desde hace décadas al empobrecimiento y la marginación política, convirtiéndose en fácil rehén de visiones extremistas y violentas.

Como subray√≥ el Observatorio Sirio, si bien el Estado Isl√°mico controla formalmente solo el 1% del territorio sirio, en los √ļltimos d√≠as a lo largo del valle del Eufrates se intensificaron los ataques contra militares gubernamentales y rusos, y contra milicianos kurdo-sirios apoyados por Estados Unidos.

Un soldado ruso fue muerto por una bomba que estall√≥ al paso de la patrulla militar al sur de Raqqa. Y pese a los repetidos ataques a√©reos de Mosc√ļ en la zona, el Estado Isl√°mico sigue operando y atacando.

As√≠ como hizo en los √ļltimos d√≠as en la periferia de Palmira, la ciudad conocida no solo por las ruinas de √©poca romana, sino tambi√©n por haber sido escenario de la propaganda medi√°tica del Estado Isl√°mico, que la domin√≥ durante los a√Īos pasados.