Rivotril, Amoxidal y Viagra, los medicamentos que más se venden ilegalmente en el país

“A la mentira que te vende Internet, la acompaña el efecto placebo de la gente. Comprar medicamentos en Internet no es confiable, pero la gente es confiada”, afirma Harry Campos Cervera, médico psiquiatra; y agrega: “El mercado negro de Internet crece porque sus usuarios confían en que van a adelgazar en tres días, o van a recuperar el pelo en un mes, o se les terminará la disfunción eréctil”.
En la Argentina está prohibida la venta online de cualquier medicamento, inclusive los de venta libre por resolución de la Administración Nacional de Medicamento (ANMAT).
Según el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), el 14,5 por ciento de los medicamentos que se consumen en el país sale del mercado ilegal, e Internet es el caballito de batalla de esa ilegalidad. “Los más buscados son rivotril, amoxidal, viagra, buscapina e ibupirac. ¿Por qué se recurre a esta vía? Porque la gente es cómoda, porque nadie se quiere mover de su casa y porque no se quiere perder tiempo en pedir un turno, ir al médico y conseguir una receta”, describe Marcelo Peretta, titular de la entidad.
“El tema es que por problemas con los medicamentos ilegítimos se calcula que unas 26.000 personas mueren por año en la Argentina. Hay unas 300 páginas de venta de remedios y el Estado no las controla adecuadamente”, apuntó.
Por Google o Yahoo, los principales buscadores, “el trámite se hace en unos minutos: hay un carrito en el que se carga el medicamento que se quiere, explicás para qué lo necesitás, ponés los datos de tu tarjeta de crédito y te hacen la entrega a domicilio en 24 o 48 horas”, precisa Peretta, que aclara que “por esta vía es mucho más cómodo y riesgoso, porque no se sabe cómo se conservan los medicamentos, si no está retocada la fecha de vencimiento y tantas cosas más. Pero el argentino es muy pastillero sin importarle el riesgo”.
Ante la consulta de cómo se consiguen los medicamentos para luego abastecer las necesidades del mercado negro, Peretta afirma que “los laboratorios están detrás de todo esto, ellos saben de qué se trata y dan su consentimiento, de lo contrario, se acaba el negocio”. ¿Qué laboratorios? “Casi todos los más conocidos. Y también distribuyen en kioscos, hay más de 600 mil en todo el país que ofrecen medicamentos”.
El aumento del comercio ilegal, en espacios donde no hay control, en parte se debe a los altos costos de los medicamentos en las farmacias. Se recurre cada vez más a Internet, a la venta callejera, sin medir los riesgos. “Vivimos en un mundo de vértigo, en la cultura del ‘lo quiero todo ya’, por eso cada vez más se recurre a Internet y se evita consultar al médico, ir a la farmacia”, analiza Eduardo Burga Montoya, titular de psiquiatría en la Universidad del Salvador.
Burga Montoya hace foco en la manera en la que vivimos para entender por qué el mercado ilegal crece al galope. “El sistema contribuye a que suceda esto, también la economía. Hoy hay más ataques de pánico que hace veinte años, porque la gente hace menos terapia, ya que no puede pagarlo. La situación, entonces, la empuja a que con un click consigue lo que piensa que le hace bien”, sostiene Burga Montoya, autodeclarado “un desmedicador profesional”.
Conocedor del tráfico de medicamentos, Burga Montoya cree que los más pedidos en Internet “son los ansiolíticos como Rivotril y Alplax, los antidepresivos (Prozac, Sertralina y Paroxetina), los antibióticos (Amoxidal), los analgésicos (Ibupirac) y también los hipnóticos o inductores del sueño (zopiclona)”. El profesional no está para nada de acuerdo con la regulación de la venta por Internet “porque de alguna manera estaríamos negando la existencia del médico”.
La ANMAT tiene en la mira la venta ilegal de fármacos. “La creciente oferta de medicamentos por Internet preocupa a las autoridades sanitarias de todo el mundo debido a que, en esas circunstancias, no puede garantizarse debidamente la calidad de los productos”, advierte la entidad.