Reapareció José María Aguilar… y dio detalles del escándalo Ameli-Tuzzio

Se cumplieron 15 años de la bomba que explotó en el vestuario de River: “Les quiero contar que este malparido se está acostando con mi mujer”. Qué dijo el expresidente del Millonario.

El caso Ameli-Tuzzio es uno de los más recordados en la historia contemporánea del fútbol argentino, aunque de fútbol no tuvo nada más allá de la escena, que se dio dentro de un plantel profesional.

Para algún desprevenido, la historia cuenta que un día del primer semestre de 2005 Eduardo Tuzzio alzó la voz frente al resto del plantel de River que dirigía Leonardo Astrada y señalando a Horacio Ameli, lanzó: “Les quiero contar a todos lo que hizo este hijo de mil p… que decía ser mi amigo. El malparido se está acostando con mi mujer desde hace dos meses”. De aquello se cumplieron 15 años y quien apareció para recordarlo fue el expresidente José María Aguilar.

Esa historia implosionó en el club, en el equipo, en el plantel. Rompió todo hacia adentro de un River que era serio candidato en la Copa Libertadores y del torneo local pero que a partir de allí perdió todo foco, toda opción.

Distintas figuras de aquellos tiempos se refirieron en los últimos días al escándalo. El exarquero Franco Costanzo, el exfutbolista Gastón Gata Fernández y el técnico del equipo en ese momento, Leonardo Astrada, fueron algunos, pero quien ahora sorprende con su referencia sobre el tema, en su momento prohibido, es el expresidente de River José María Aguilar, en diálogo con La Nación.

Sus textuales:

  • “Fue una situación muy perturbadora hacia adentro y de repercusiones incalculables hacia afuera. Una revelación de esta naturaleza abre puertas insondables, una Caja de Pandora. La infidelidad, escenificada en el principal equipo de la Argentina, despierta una curiosidad y sensibilidad insuperables”.

José María Aguilar, presidente de River durante el escándalo Ameli-Tuzzio de 2005 (Télam)
José María Aguilar, presidente de River durante el escándalo Ameli-Tuzzio de 2005 (Télam)
-“La postura más estricta y principista implicaba separar a ambos futbolistas para evitar los ruidos consecuentes, pese a que nadie podía asegurar que esos mismos ruidos no provocaran divisiones en un equipo que estaba en plena competencia. La permanencia de ambos era una prueba de liderazgo muy severa para el cuerpo técnico y los dirigentes, y un mensaje muy claro en cuanto a las reglas a seguir. Optamos por la segunda opción, la de que los dos permanecieran en el plantel. Le dimos prioridad al aspecto deportivo”.

  • “Evitamos un castigo sobre alguien en particular por una cuestión humana que se plantea en diferentes ámbitos, sean de trabajo o amistosos. Lo decidí después de reunirme con ambos, sin pretender que me contaran lo que había pasado, sino para saber el compromiso que tenían con River. La cuestión también fue conversada y debatida con otros futbolistas, con buena parte de la dirigencia y con el cuerpo técnico que componían Astrada y Hernán Díaz. Con todo el ruido que significaba había que tomar una decisión definitiva en los días previos a un partido contra la Liga Deportiva de Quito, por la Copa Libertadores. Ese encuentro lo perdimos 2 a 1. Los periodistas deportivos que cubrían la información de River habían quedado en minoría en comparación con los que se encargan de los chimentos del mundo del espectáculo”.
  • “En todo el club se generó una situación muy desagradable, cambió la fisonomía y el ambiente que se respiraba. Fue algo de muy alto impacto. Mi obligación era guardar la discreción que todavía mantengo en este relato. Tampoco me correspondía conocer los detalles íntimos del asunto. Es un tema que me cuesta mucho, que me llevó a enfrentarme con conductores de programas de chimentos. Hubo más rebote fuera de las canchas que dentro. Y eso que todavía no estaban en auge las redes sociales. Con Twitter, Instagram y demás plataformas, el infierno se hubiera potenciado. Sin redes sociales fue un infierno, con ellas se habría transformado en el infierno de Dante. La farandulización le hace mucho daño al fútbol. Ese semestre pudo haber sido muy distinto sin esta bomba que nadie veía venir. Indudablemente, cualquier situación en la que las cuestiones humanas salen a la superficie pública y tienen que ver con la dignidad de los hombres provoca distorsiones que van más allá de lo estrictamente futbolístico”.

Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio en River (Télam)
Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio en River (Télam)

  • El impacto del escándalo en el plano deportivo: “De la Copa nos eliminó San Pablo, que tenía un equipazo, y que luego fue el campeón. El partido de visitante por poco no se suspende por el escándalo que provocó la policía, que reprimió de una manera terrible. Igual, River podría haber ganado y ahí sí creo que tuvo influencia esta cuestión de Ameli y Tuzzio. Había un acumulado desde que se destapó el caso y el hartazgo empezaba a correr. Estos temas urticantes provocan disgregaciones que se darían en cualquier oficina y hasta en una sala de lectura. Con el diario del lunes se puede decir que no adoptamos la decisión correcta. Pero con la otra opción, la de marginar a uno o a los dos, nadie puede asegurar que hubiésemos sido campeones”.

La palabra de Tuzzio
El exfutbolista pudo hablar públicamente de lo ocurrido recién cinco años después. Horacio Ameli, por su parte, nunca lo hizo. Fue en abril de 2010 cuando le dijo a El Gráfico: “Después de eso me tuve que ir al Mallorca porque no tenía alternativas. Me tenía que ir del país porque estaba muy mal, necesitaba salir, cambiar de aire”.

“Fue difícil, estuve 20 días mal, muy triste, pensé en no jugar más al fútbol, se te cruza todo por la cabeza, pero por suerte no se concretó”, destacó entonces.

La historia es una disciplina que trata, recuerda o expone temas del pasado, como este. Sin embargo algunos, por el impacto que tuvieron, se instalan en el presente y generan debate. El caso Ameli-Tuzzio es uno de esos. Fueron una de las mejores parejas de centrales que vio el fútbol argentino, forjaron una gran amistad en San Lorenzo pero un día del primer semestre de 2005 todo se quebró. Esa historia repercute hasta hoy.