Probabilidades de vida en el universo y de vida inteligente

La humanidad lleva bastante tiempo pregunt√°ndose si estamos solos en el universo. Sabemos por el registro geol√≥gico que la vida en nuestro mundo comenz√≥ relativamente temprano, tan pronto como el ambiente de nuestro planeta fue lo bastante estable para permitir la vida. Tambi√©n sabemos que el primer animal, de cuya cadena evolutiva surgi√≥ finalmente el Ser Humano, la √ļnica especie de nuestro mundo que ha erigido una civilizaci√≥n tecnol√≥gica, tard√≥ mucho m√°s en evolucionar, cerca de 4.000 millones de a√Īos.

Sin embargo, a pesar de saber cu√°ndo apareci√≥ la vida en nuestro planeta, a√ļn se desconoce c√≥mo exactamente fue generada. Un conocimiento lo bastante preciso del proceso que condujo a la creaci√≥n de vida permitir√≠a calcular, con una fiabilidad mucho mayor que la hoy alcanzable, la probabilidad de encontrar vida en otras partes del universo y la de hallar vida que adem√°s sea inteligente.

A falta de este conocimiento, cabe recurrir a la información sobre los pasos evolutivos clave de la vida en la Tierra y hacer estimaciones basadas en esos datos. El astrónomo David Kipping, de la Universidad de Columbia en la ciudad estadounidense de Nueva York, ha realizado un análisis mediante la técnica estadística conocida como inferencia bayesiana, mostrando que es una vía aparentemente eficaz para hacer estimaciones sobre las probabilidades de existencia de vida simple y existencia de vida inteligente en otros mundos.

Para llevar a cabo su an√°lisis, Kipping organiz√≥ en forma de preguntas los puntos a explorar, bas√°ndose en la frecuencia m√°s probable con la que la vida y, a partir de esta, la vida inteligente, resurgir√≠an si la historia de la Tierra se repitiera una y otra vez, con peque√Īas variaciones impuestas por las probabilidades.

Enmarc√≥ el problema en t√©rminos de cuatro posibles respuestas: la vida es com√ļn y a menudo evoluciona hasta dar lugar a vida inteligente, la vida es rara pero a menudo evoluciona hasta dar lugar a vida inteligente, la vida es com√ļn y rara vez evoluciona hasta dar lugar a vida inteligente, y, finalmente, la vida es rara y rara vez evoluciona hasta dar lugar a vida inteligente.

A partir de estas cuatro hip√≥tesis, Kipping us√≥ f√≥rmulas matem√°ticas bayesianas para sopesar los modelos y compararlos entre s√≠. “Un resultado clave es que cuando uno compara los escenarios de vida rara versus los de vida com√ļn, los escenarios de vida com√ļn son siempre al menos nueve veces m√°s probables que los de vida rara”, destaca Kipping.

El an√°lisis se basa en la evidencia de que la vida surgi√≥ dentro de los 300 millones de a√Īos transcurridos desde la formaci√≥n de los oc√©anos de la Tierra, un comienzo muy r√°pido en el contexto de la historia de la Tierra.

La conclusi√≥n de Kipping es que si los planetas con condiciones ambientales y calendarios de evoluci√≥n qu√≠mica similares a los de la Tierra son comunes, entonces no ser√≠a dif√≠cil que la vida surgiera espont√°neamente en otros planetas. ¬ŅY cu√°les son las probabilidades de que esta vida extraterrestre de cada planeta pueda ser compleja y finalmente inteligente? Aqu√≠, la investigaci√≥n de Kipping ofrece resultados menos rotundos, encontrando solo un 60% a favor de la vida inteligente, frente a un 40% en contra.

Este √ļltimo resultado proviene sobre todo de la relativamente tard√≠a aparici√≥n de la humanidad en la ventana cronol√≥gica de habitabilidad de la Tierra, sugiriendo que su desarrollo no fue un proceso f√°cil ni asegurado. “Si volvemos a jugar con la historia de la Tierra, la aparici√≥n de vida inteligente es en realidad algo poco probable”, afirma Kipping. (Fuente: NCYT Amazings)