Préstamos en la emergencia Coronavirus en Argentina: con el empujón de los subsidios, el crédito saltó 20 por ciento

Son dos realidades separadas por el beneficio del subsidio. Líneas que se han engrosado gracias a la asistencia crediticia en la emergencia por el coronavirus​ y otras… en retirada o fatalmente estancadas.

Así, el crédito privado viene creciendo desde marzo un imponente 20,4% (10,8% descontada la inflación) y 44,5% respecto al mismo período del año pasado (si bien acá el avance de los precios evapora el aumento para llevarlo a -0,4 %). De todos modos, ese 20% enmascara dos fenómenos. 

Por un lado, las líneas comerciales, que engloban fundamentalmente los préstamos MiPymes, y las tarjetas de crédito, que ya empiezan a acusar recibo de los desembolsos de la ayuda para autónomos y monotributistas (créditos tasa cero), que se canalizan a través de los plásticos (los depósitos se realizan en tres cuotas).

Pero por otro, créditos personales, hipotecarios y prendarios vienen golpeados al punto de que la buena noticia del mes fue que esta última línea pudo romper en junio con una racha nefasta de 21 meses consecutivos de retrocesos y anotar un leve incremento. 

La pandemia, con su recorte de ingresos, exacerbó una tendencia de arrastre. Los préstamos llegaron a representar en promedio el 49% del activo de los bancos en 2017 y hoy están en nivel de 36%, con un peso creciente en la liquidez de instrumentos como Leliq (letras que coloca a los bancos el BCRA a una tasa de 38%).

Sobre los prendarios, con su mínima pero triunfante suba, se despegaron de las líneas con apoyo oficial y se hicieron eco de la evolución de la venta de automotores.

Según el informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), en junio la venta de vehículos (en unidades) se ubicó 74,3% por encima del dato previo y 2,3% por encima del dato de igual período del año anterior.

Por otra parte, las financiaciones hipotecarias mantuvieron un crecimiento nulo, remarca el Banco Central, tanto en términos mensuales como interanuales, reflejo de la sequía de operaciones en el sector inmobiliario.

Finalmente, los créditos personales mostraron una leve caída en el mes (0,3% nominal), después de los desplomes que habían mostrado en los dos meses anteriores.

Según el último informe monetario del Banco Central, las líneas comerciales -grandes protagonistas de este repunte- registraron una expansión mensual de 5,3% sin estacionalidad (los vaivenes propios de los flujos durante el mes), con una variación interanual de 120% (51,8% a precios constantes).

“Los documentos a sola firma continuaron siendo el principal vehículo a través de los cuales se canalizó el crédito”, especificó, en detrimento de los adelantos en cuenta corriente.

La demanda de crédito por parte de las empresas siguió atada fundamentalmente a las necesidades de fondos para poder afrontar el pago de sueldos y aguinaldos, así como también para mantener el stock de capital de trabajo. 

En cuanto a los préstamos más asociados al consumo, las tarjetas de crédito crecieron 6,6% en términos nominales, equivalente a un aumento de 4,5% real.

Gran parte de la suba se explica por el aumento de las acreditaciones de los préstamos a tasa cero, cuyas primeras cuotas ya empezaron a abonarse.

Pero el Central aclara que “también podrían haber influido en medidas que se tomaron previamente, como la ampliación de los rubros alcanzados por el programa “Ahora 12” y el establecimiento de una tasa máxima para estas financiaciones en 43%”.

Fue gracias a estas líneas -con envión oficial- que los préstamos en pesos al sector privado, si bien moderaron algo su expansión, continuaron mostrando tanto empuje, con un aumento en junio de 4% (1,9% a precios constantes).