Polvo interestelar en la Tierra

Sin necesidad de viajar a otros sistemas solares, es factible capturar, mediante naves espaciales preparadas adecuadamente, granos de polvo interestelar que han viajado por el cosmos hasta entrar en nuestro sistema solar.

La misión de la sonda espacial Stardust marcó un antes y un después en la historia de la recogida de material interestelar y su análisis en la Tierra.

La Stardust fue lanzada al espacio en 1999. Entre 2000 y 2002, la nave, en su camino hacia el encuentro con un cometa llamado Wild 2, expuso un colector especial a la corriente de polvo procedente del exterior de nuestro sistema solar. Los objetivos de la misión eran atrapar partículas tanto de la estela (coma o cabellera) del cometa (al que se acercó hasta una distancia de tan solo 240 kilómetros en enero de 2004), como de la corriente de polvo interestelar. Cuando ambas recolecciones se completaron y llegó el momento idóneo, la Stardust lanzó hacia la superficie de la Tierra su cápsula albergando las muestras. Esta cápsula aterrizó en el noroeste de Utah el 15 de enero de 2006, siendo transportada luego a unas instalaciones de la NASA donde el material extraterrestre permanece preservado y protegido para su estudio científico.

Los análisis realizados desde entonces, mota a mota, de este singular cargamento extraterrestre, han identificado a muchos de los granos de polvo como típicos de nuestro sistema solar, por su composición química característica. Sin embargo, tras años de análisis, se detectaron algunos que, según todos los indicios, provienen de fuera de nuestro sistema solar, y que quizás se crearon en una explosión de supernova hace millones de años y con el paso del tiempo se fueron alterando por la exposición al ambiente espacial extremo. Se considera a estos granos de polvo interestelar como las primeras muestras de polvo de ese tipo recogidas directamente en el espacio.

Los granos de polvo interestelar son mucho más diversos en términos de composición química y estructura de lo que los científicos esperaban. Las partículas más pequeñas difieren enormemente de las más grandes y parecen tener historias diferentes. Muchos de los granos grandes de polvo interestelar han sido descritos como de estructura esponjosa, similar a la de un copo de nieve.

Las supernovas, las estrellas gigantes rojas y otras estrellas en etapas avanzadas de su vida producen polvo interestelar y generan elementos químicos como el carbono, el nitrógeno y el oxígeno, necesarios para la vida. (Fuente: NCYT Amazings)