Ocho de cada diez argentinos no consumen la cantidad recomendada de lácteos

El 86 por ciento de la población argentina consume menos porciones de lácteos que lo recomendado por el Ministerio de Salud y sólo el 33 por ciento de los argentinos está al tanto de lo aconsejado por el organismo gubernamental: el consumo de tres porciones de lácteos por día.

“Este es el primer dato que llama la atención”, confesó Mariana Souto, Directora de Servicios Ómnibus, de Kantar a Clarín. Los datos surgen de una encuesta de Kantar, llevada a cabo entre septiembre y octubre de 2018, sobre una base de 1205 personas mayores de 18 años de todo el país.

Respecto al 86 por ciento, Sputo explicó que “un 6 por ciento es no consumidor, un 19 por ciento consume menos de una porción, un 35 consume una porción y apenas un 14 por ciento consume 3 porciones o más”.

Un alimento fundamental

La leche es un alimento que aporta vitaminas y minerales tan fundamentales para el organismo humano como el calcio y la vitamina D, pero no todos lo saben. Los que más informados están al respecto, según la encuesta, son las mujeres y los adultos mayores de 65 años.

La recomendación del Ministerio de Salud es el consumo de 3 porciones de lácteos por día (200 ml de leche, 200 cc de yogur más 30 gramos de queso). En contrapartida, los que menos conocen acerca del tema son los jóvenes de 18 a 24 años. Esta franja etaria engrosa la alta cantidad de argentinos, el 67 por ciento, que no conoce la recomendación de 3 porciones por día.

“En las Guías Alimentarias de la Población Argentina los lácteos ocupan un lugar preponderante, luego de frutas y verduras, granos y alimentos integrales”, manifestó al mismo medio la licenciada Silvina Tasat, nutricionista, MN 1495. “Luego aparecen las carnes, los huevos, los aceites y como opcional, los dulces”, dice. La experta agregó que en el centro aparece el elemento vital, el agua. “Se deben beber 2 litros por día”, dijo.

Por otra parte el consumo de leche en todas las etapas de la vida se asocia a la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, hipertensión arterial, síndrome metabólico y osteoporosis. “También es ideal para la rehidratación luego de la actividad física, previene la formación de caries y dada la naturaleza de su matriz, es un excelente vehículo para el aporte de vitaminas, minerales, ácidos grasos omega 3 y fibras, a partir de procesos de fortificación”.