MISIONES. Robaron 16 millones de pesos de una distribuidora

Los malvivientes burlaron las alarmas, accedieron a la oficina y forzaron la caja fuerte. En el lugar la Policía no halló huellas. Fue el cuarto robo que padece la misma empresa.

La planificación y la logística desplegada por los delincuentes certifica que se trató de un golpe efectuado por una banda de profesionales, ya que lograron burlar todas las medidas de seguridad, escaparon con un botín de 16 millones de pesos y no dejaron ni una sola huella que permita identificarlos.

El hecho se registró el último domingo en horas de la tarde en el predio de la distribuidora de alimentos Pawluk, ubicada en Picada Escandinava de la ciudad Oberá.

Al menos hasta el momento, la Policía no cuenta con pistas firmes que permitan identificar a los autores del ilícito, según reconocieron desde la Unidad Regional II.

En tanto, se corroboró que el del fin de semana fue el cuarto robo que padeció la misma firma en los últimos años, tres fueron en perjuicio de la empresa y el restante afectó al padre del propietario, quien reside en una vivienda lindera a la distribuidora.

Según estimó el damnificado, el último atraco se habría registrado entre las 14.30 y las 20 del domingo, puesto en que ese lapso de tiempo no había nadie en el lugar.

La Policía fue alertada minutos después de las 20 por un efectivo de la misma fuerza que se presentó a cumplir el servicio adicional de seguridad privada en el horario nocturno, circunstancia en la que notó que la puerta de la administración se hallaba abierta.

Luego se estableció que los delincuentes forzaron el acceso con una barreta de hierro y accedieron a la oficina. Una vez en el interior utilizaron una amoladora para violentar la caja fuerte que contenía la suma de 16 millones de pesos. Los malvivientes sólo se enfocaron en el dinero, ya que no sustrajeron ningún otro elemento del lugar.

Si bien el predio de la distribuidora está alejado del centro de la ciudad de Oberá y se halla en una zona de chacras, en el exterior y el interior del mismo existe un completo sistema de seguridad por cámaras y alarma, lo que no impidió que los ladrones cumplan con su cometido.

Se cree que en primera instancia utilizaron un inhibidor de alarmas para impedir que suenen y luego sustrajeron los registros de las cámaras, por lo que no dejaron rastros.

Los malhechores no se llevaron ninguna computadora ni tocaron un celular que se encontraba sobre uno de los escritorios, lo que tal vez hubiera permitido rastrearlos.

Para los investigadores los autores del hecho tomaron todos los recaudos para no ser identificados y se da por hecho que utilizaron guantes, puesto que luego de realizar el relevamiento fotográfico y un minucioso análisis en todo el lugar, el personal de la División Criminalística no logró identificar ni levantó ningún rastro papilar apto para cotejo.

Es decir que no encontraron ninguna huella dactilar que puede ser identificada.

Tales indicios, a criterio de los pesquisas, avalan la teoría de que se trató de una banda profesional, tal vez foránea, pero con un “entregador” local que aportó el dato cierto de la existencia de una suma millonaria en el lugar.