MISIONES. Piden duras condenas para acusados por delitos de Lesa Humanidad

Con Mendoza están sus compañeros de tareas Felipe Nicolás Giménez, Carlos Alberto Pombo y Julio Argentino Amarilla, quienes junto a Omar Herrero, protagonizaron el juicio.

“Usted me va a escuchar”, gritó el cirujano Guillermo Roque Mendoza con el tono autoritario de otras épocas. La jueza federal Lucrecia Rojas de Badaró lo hizo callar. Ya no genera temor. El poder del médico de la Policía quedó reducido a la nada, aunque todavía mantiene aires castrenses.

 

Enfrenta una dura condena por delitos de Lesa Humanidad de entre ocho a quince años de prisión por haber sido partícipe de torturas agravadas por su condición de médico contra Graciela Franzen, Hugo Salinas y Ricardo Escobar, entre otros.

 

En primera instancia había sido absuelto, pero la Cámara de Casación Penal ordenó revisar el fallo de los jueces Rubén Quiñones, Eduardo Belforte y Norberto Giménez, oriundos de Formosa y Chaco.

 

Por eso volvió al banquillo, ante el Tribunal ahora conformado por Badaró, Mario Hachiro Doi y Fermín Amado Ceroleni.

 

Con Mendoza están sus compañeros de tareas Felipe Nicolás Giménez, Carlos Alberto Pombo y Julio Argentino Amarilla, quienes junto a Omar Herrero, protagonizaron el juicio por delitos de Lesa Humanidad cometidos en la Jefatura de Policía de Misiones. Herrero, ex jefe de la Policía en 1976, fue condenado a 20 años por la privación ilegitima de la libertad de al menos 40 detenidos políticos.

 

Las condenas a los demás acusados fueron revisadas por la Cámara Federal de Casación Penal a pedido de las querellas y la Fiscalía. La Sala IV integrada por los jueces Mariano Borinski, Juan Carlos Gemignani y Gustavo Hornos, decidió condenar a Mendoza por su participación en tres casos de torturas agravadas –había sido absuelto y camina en libertad hasta hoy- y que se revean las penas de los demás condenados.

 

Los crímenes fueron cometidos en el Departamento de Informaciones, el Destacamento policial conocido como Casita de Mártires y la Casita del Rowing, todos centros clandestinos de detención dependientes de la Policía de Misiones.