MIGRACIÓN. Centroamericanos en México al borde del colapso

Los cientos de miles de centroamericanos que viven en México como resultado de las diversas caravanas y de la migración clandestina sin tregua del último año y medio enfrentan una verdadera “crisis humanitaria” que no tiene “salida”.

“Los secuestros, las extorsiones, los ataques sexuales y las redadas son los principales problemas que afrontan los migrantes” que han llegado al país huyendo de las amenazas de las pandillas (maras) y del hambre, según un reporte de la organización no gubernamental Médicos Sin Frontera (MSF).

Los hechos de violencia se han incrementado en su paso por territorio mexicano a “grados de crueldad y salvajismo”, de acuerdo con el informe “Sin Salida. La crisis humanitaria de la población migrante y solicitante de asilo atrapada entre Estados Unidos, México y el Triángulo Norte de Centroamérica”.

El documento fue presentado por MSF en la capital por Sergio Martín, uno de los responsables de la entidad en México, quien señaló que la causa principal del éxodo masivo de centroamericanos es la violencia en naciones como Honduras o El Salvador, que sufrieron en los 80 conflictos armados.

La ministra de Gobernación (interior), Olga Sánchez, salió al paso de inmediato de este informe y negó la existencia en México de una “crisis migratoria”.

Esa definición sí encaja en cambio con países como Colombia, que albergan en su territorio a dos millones de venezolanos, mientras aquí sólo hay unos pocos miles, dijo la funcionaria.

Además, Sánchez indicó que el gobierno mexicano está “acompañando” a los foráneos, pero también prestándoles servicios de salud y educación y ofreciéndoles trabajo”.

Por su parte, el canciller Marcelo Ebrard dijo que México seguirá con su política de “continuar atendiendo las causas que originan la migración” y afirmó que se han reducido en 74% los cruces de personas en la frontera con Estados Unidos, así como los rescates a cargo del Instituto Nacional de Migración (INM).

El informe de MSF señaló que “México no es un país más seguro ni amigable, sino que, por el contrario, la política migratoria es más dura”.

En conferencia de prensa, se dio a conocer el análisis elaborado a partir de consultas realizadas por activistas de la organización en diversos asentamientos de refugiados y migrantes, en el cual se concluye que el programa “Quédate en México” ha dejado a los extranjeros a la deriva.

El plan, impuesto por Washington, como una variante del denominado “Tercer País Seguro”, que se aplica en naciones como Turquía con los migrantes sirios, convirtió a México en una especie de “sala de espera” de decenas de miles de personas que aguardan en este país la resolución de sus solicitudes de asilo en Estados Unidos. El problema es que los asilados no son traídos a un “país seguro” sino a zonas peligrosas como el estado norteño de Tamaulipas, uno de los “focos rojos” de la violencia derivada del crimen organizado.

Néstor Rubiano, responsable de salud mental de MSF, señaló que un enorme porcentaje de la población migrante atendida por la organización, muestra “altos niveles de estrés post traumático”, debido a las situaciones de violencia que viven desde su país de origen hasta llegar a México. La ONG lanzó un vehemente llamado a Estados Unidos, México y los países centroamericanos a adoptar “políticas migratorias dirigidas a atender a las personas, con respeto a sus derechos humanos”.

Estas estrategias “deben situar a las personas en el centro y asegurar a las víctimas de violencia el acceso a la asistencia humanitaria, los servicios de salud y la protección”, agregó.