MÉXICO. Riesgo de sanciones por el trabajo infantil

México está en riesgo de sufrir sanciones internacionales, entre ellas la suspensión de exportaciones de frutas y hortalizas hacia Estados Unidos, por el empleo de trabajo infantil en el campo.

Un informe bianual reciente del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, señaló que los niños mexicanos participan en “las peores formas de trabajo, incluida la explotación sexual comercial, a veces como resultado de la trata de personas y actividades ilícitas” vinculadas a las drogas.

Además, el reporte advirtió que los niños mexicanos suelen desempeñar “tareas peligrosas en la agricultura, incluida la producción de chiles, café, caña de azúcar y tomates”.

De acuerdo con el informe, los programas del gobierno para combatir este fenómeno “no abordan todos los sectores relevantes del trabajo infantil”.

El especialista Aldo Mares, vicepresidente del Consejo Nacional Agropecuario, señaló que se requiere en México “hacer una labor ardua, validar y demostrar que hay una mejoría o una erradicación de estas formas de trabajo” a fin de evitar sanciones de parte de Estados Unidos.

Productores y exportadores del campo en México han sido capacitados por el gobierno para evitar prácticas abusivas en el terreno laboral y para prevenir y erradicar el trabajo infantil.

“En agricultura estamos mucho más expuestos a través de trabajo infantil y forzoso”, advirtió Mares en declaraciones al diario local Reforma.

Hace poco, dos empresas chinas tuvieron que suspender exportaciones a Estados Unidos por un caso de trabajo forzoso y una región entera de la nación asiática también tuvo que parar actividades.

El ministerio del Trabajo y de Economía de México han establecido “mesas de trabajo” con empresarios privados para prevenir cualquier castigo de Estados Unidos en materia de trabajo infantil.

En junio pasado, organizaciones de la Sociedad Civil lanzaron un llamado a incrementar los esfuerzos para “prevenir y erradicar el trabajo infantil y sus peores formas”.

“El trabajo infantil es inaceptable en cualquier circunstancia, y el impacto del Covid-19 incrementa el riesgo de que niñas, niños y adolescentes dejen la escuela para trabajar en situaciones que atenten contra su integridad física y psicológica”, advirtió el manifiesto.

Las ONGs que se ocupan del bienestar infantil señalaron que en la estrategia de “nueva normalidad”, el gobierno mexicano tiene que activar todos los mecanismos de protección necesarios para evitar que los niños se tengan que trabajar.

Estadísticas oficiales calculan que en México 3,2 millones de niñas y niños de 5 a 17 años trabajan en actividades económicas no permitidas o en quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.

“Esta situación se genera principalmente por la necesidad de mayores ingresos en los hogares y porque niñas y niños tienen que pagar sus propios gastos, incluyendo su educación”, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). De acuerdo con la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo del INEGI, entre marzo y abril de 2020, 12,6 millones de personas disponibles para trabajar perdieron su empleo, renunciaron o cerraron su negocio.

A ello se suman las pérdidas de ingresos en el sector informal desde que inició la cuarentena el 23 de marzo pasado.

“Si no se toman las medidas de política pública necesarias, la reducción en los ingresos de las familias y la pérdida de empleos tendrán un impacto en el trabajo infantil, ya que, para complementar los ingresos en sus hogares, las niñas y niños tendrán que trabajar”, advirtieron las organizaciones civiles.

De acuerdo con esta declaración, “ante una economía en crisis, existe mayor riesgo de que sean reclutados e incorporados en actividades del crimen organizado u otras actividades ilegales como la trata y la explotación sexual”.

El Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS) Estudios considera que los niños y adolescentes son “más vulnerables a la trata de personas en situaciones en las que la pobreza y el desempleo aumentan”.

México enfrentará este año la peor crisis económica desde 1929, con una caída de 10,5 en el Producto Interno Bruto.