MÉXICO. Primer semestre más violento en la historia

El presidente Andrés López Obrador, a siete meses de haber asumido su encargo, aún no logra lidiar con uno de los problemas más complejos que heredó de sus antecesores, la violencia, que volvió a romper una marca histórica.

 

El Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó en su informe correspondiente a enero y junio del presente año que este período fue el semestre más violento desde que se realiza un seguimiento oficial del tema en el país.

 

Con 14.603 denuncias de homicidios dolosos en la primera mitad del año, el derramamiento de sangre en México no cesa y registra más de 260.000 muertos y 40.000 desaparecidos desde que en diciembre de 2006 el entonces presidente Felipe Calderón lanzó la “guerra contra el crimen” con apoyo del Ejército.

 

Para redondear el tema, junio tampoco se quedó atrás y, con 2.560 asesinatos contabilizados, se convirtió en el mes más violento del año, un incremento de 8% respecto a junio de 2018, pese a que fue justamente en este período cuando comenzó el despliegue de la Guardia Nacional, con más 60.000 elementos. En este nuevo cuerpo conformado por elementos de la Policía Federal, en vías de desaparición y del Ejército y la Marina, la nueva administración de López Obrador apostó todo su capital político para poner fin al flagelo de la violencia que pende como Espada de Damocles sobre los mexicanos desde hace 12 años.

 

Sin embargo, la oposición y organizaciones independientes cuestionan a esta entidad porque representa la militarización completa de la lucha contra el crimen, a pesar de que el gobierno asegura que se trata de una corporación eminentemente civil.

 

Según el informe oficial del ministerio de Gobernación, entre enero y junio se cometieron 4,41% más homicidios intencionales que en el mismo lapso del 2018 y 21,96% más que en el de 2017.

 

De los 2.560 asesinatos reportados en junio, el 71% se perpetraron con una arma de fuego, y sólo el 9,5% se realizaron con una arma cortante. Otra mala noticia es que aumentaron los femicidios en junio, pero la buena es que los secuestros se redujeron 20% respecto a mayo, el nivel más bajo en seis meses, pese a lo cual aumentaron 1,69% en la primera mitad del año respecto al período similar del año precedente.

 

Las extorsiones también disminuyeron ligeramente en junio pero subieron en el primer semestre del año a nivel nacional.

 

Otra buena noticia es que las denuncias de homicidios en Ciudad de México, que registra un “boom” de violencia en este año, se redujeron 22% en junio pero aumentaron al doble los femicidios y secuestros.

 

López Obrador, de visita por el central estado de San Luis Potosí, volvió a prometer que va a reducir los índices de violencia.

 

“Van a ver cómo vamos a ir serenado al país. Se va enfrentar de esa manera la inseguridad y la violencia. La paz es el fruto de la justicia. No se va a resolver la violencia o la inseguridad sólo con el uso de la fuerza”, afirmó.

 

En ocasión de la visita en abril pasado de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien se escandalizó por la espiral de violencia que azota a este país, López Obrador dijo que “se están atendiendo las causas que generan” el fenómeno.

 

Bachelet señaló que las cifras de muertes violentas que se registran en México “son propias de un país en guerra”. López Obrador suele atribuir a los errores de los mandatarios que lo antecedieron en el cargo el ímpetu que registra este incontenible torbellino que mantiene al país en jaque.

 

“Fue equivocada la política que se aplicó desde hace dos sexenios queriendo apagar el fuego con el fuego, enfrentando la violencia con la violencia. Eso desató problemas de inseguridad y más violencia”, señaló durante la visita de Bachelet.

 

“Ahora es distinto porque estamos atendiendo las causas que originan la violencia”, indicó el mandatario.

 

Mientras tanto, los mexicanos esperan con impaciencia los resultados de la estrategia que impulsó el gobierno con la Guardia Nacional como “cabeza de playa”, para devolver la tranquilidad perdida a este país de 125 millones de habitantes.