MÉXICO. Niños en soledad, atrapados por el crimen organizado

Los niños mexicanos caen en las garras del crimen organizado debido sobre todo a la violencia que viven en sus familias y al abandono de padres o cuidadores, así como la adicción a las drogas, según un estudio realizado por la organización civil Reinserta.

Las bandas hallan en infantes víctimas de desapego y con hogares rotos sus candidatos favoritos para nutrir sus filas siempre urgidas de mano de obra para realizar acciones ilegales en los diversos niveles del escalafón criminal delincuencial, de acuerdo con esta investigación.

Según las conclusiones de este reporte, “las series y las películas de sicarios muy apuestos y rodeados de mujeres”, que forma parte de la denominada “narcocultura”, definitivamente es un factor que repercute en la decisión de un niño o adolescente de arrojarse en brazos del crimen.

La senadora Josefina Vázquez, ex ministra de Educación, dijo que la problemática “se ha exacerbado en la pandemia” de Convid-19 por la deserción escolar de 5 millones de menores edad y por el hecho de que “el 90% de los crímenes contra niños ocurren en internet”.

“Hoy niños, niñas y adolescentes son, lo digo con profundo terror y dolor, los desechables del crimen organizado”, manifestó la legisladora, presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y la Adolescencia. Inserta basó su encuesta en entrevista a adolescentes internados en centros de reinserción, conocidos popularmente como “reformatorios”, acusados de cometer delitos diversos e incluso entre niños de 11 años que ya llevan a cuestas cargos por homicidio.

Una de las más lapidarias conclusiones de la investigación señala que los niños y adolescentes son candidatos ideales a engrosar las nóminas del bajo mundo ante el “abandono por ausencia física” de sus familiares directos, sobre todo su madre y padre, “negligencia e inestabilidad”.

La mayoría de las personas de esta franja de edad deserta inclusive de sus estudios o bien es expulsada de las escuelas por consumo de drogas y la única opción disponible es iniciar una nueva vida ya sea como “halcones” (vigilantes de los grupos criminales), “sicarios”, “mulas” (camellos o traficantes al por menor) o vendedores de drogas.

Los mayores niveles de violencia y diversidad de actividades delictivas asociadas a niños y adolescentes se encuentran en las ciudades y poblaciones fronterizas con Estados Unidos, según Reinserta.

El estudio, realizado entre 89 adolescentes de los estados sureños de Oaxaca, Guerrero, Quintana Roo, y México y de los norteños de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, señala que la afiliación a los sindicatos criminales se produce por invitación de amigos o allegados o por iniciativa propia. Entre las recomendaciones formuladas por la organización civil figuran la adopción de políticas públicas que incluyen programas de salud mental y de tratamiento a las adicciones de adolescentes y niños y la capacitación a personal de salud y educación para que puedan detectar “experiencias traumáticas” de personas expulsadas de sus familias y escuelas.