MEXICO. Grupo de indígenas se apodera de una alcaldía

El grupo de autodefensa autodenominado “El Machete”, integrado por indígenas tzotziles, se apoderó de la alcaldía de la localidad de Pantelhó, en Chiapas (sur de México), a la que acusa de estar ligada con el crimen organizado.

La ocupación de la sede municipal en esta volátil zona donde se ubica la localidad, conocida como Los Altos de Chiapas, que forma parte del área de influencia de la guerrilla zapatista alzada en armas el 1 de enero de 1994, ocurrió después de que al menos 3.200 habitantes huyeron de sus viviendas en al menos tres semanas.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) señaló que los desplazamientos forzados iniciaron el pasado día 7, y no descartó que el éxodo continúe mientras domina el caos en esta población.

Aunque elementos del Ejército y la Guardia Nacional fueron desplegados en los accesos a Pantelhó, hasta ahora se han abstenido de intervenir para reinstaurar el orden.

La mayor parte de los refugiados se han dirigido a las poblaciones vecinas de Chenalhó y Acteal, e inclusive a San Cristóbal de las Casas, la ciudad más importante de la zona, en el nororiente de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.

“Lo que sabemos es que la situación es muy difícil. No pueden regresar porque la violencia continúa y los que lo han hecho ha sido por presión y tienen miedo”, señaló un vocero de Frayba.

El pasado día 10 saltó a la palestra el grupo de autodefensa “El Machete”, que busca contrarrestar la embestida de la banda conocida como Los Herrera, lo que generó un ambiente de violencia y enfrentamientos que incluyó el incendio de viviendas y el arresto de simpatizantes de los criminales.

El despliegue de las fuerzas del orden no trajo tranquilidad a los pobladores, sino al contrario, aumentó su temor, porque se cree que puede marcar la “continuidad de la estrategia de seguridad que confronta a los grupos armados criminales, la cual ha causado sistemáticas violaciones a los derechos humanos”, indicó el vocero.

El grupo que tomó por asalto la sede edilicia de Pantelhó advirtió en un comunicado que no abandonará el inmueble hasta que el pueblo sea “liberado de los sicarios, de los narco-ayuntamientos y de la violencia”.

El caso de esta localidad con un largo historial de violencia en Chiapas ocurre en un contexto de reaparición en varias zonas del país de los grupos de autodefensa enmarcado en la ola de sangre y muerte que afronta el país desde hace más de 14 años y arroja hasta ahora unos 333.000 muertos.

Al menos se estima la existencia de 22 grupos de civiles armados en ciudades y pueblos azotados por la delincuencia, sobre todo en la empobrecida región meridional del país, en los estados de Guerrero, Michoacán, Chiapas, Veracruz y Oaxaca, aunque se teme que algunos de estos grupos estén infiltrados por el crimen.

Asimismo, el caso Pantelhó ocurre cuando el estado de Chiapas vuelve a ser foco de la violencia, esta vez de origen criminal, a 26 años de la insurrección armada zapatista, por la disputa del Cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación de esta zona estratégica en el contrabando de droga y de personas desde Centroamérica.

El miércoles pasado, cinco personas fueron asesinadas en una zona muy transitada de Tuxtla Gutiérrez, cuando miembros del Cártel de Jalisco los emboscaron y asesinaron con armas de alto calibre, cerca de un barrio exclusivo de la capital del estado, en la zona occidental de la ciudad.

Por su parte, Pantelhó ha sido controlado por Los Herrera, al que pertenecen inclusive los miembros de la autoridad municipal, amenazando, hostigando y asesinando a personas que se niegan a plegarse a sus exigencias.

Los grupos de autodefensa controlan el ingreso a la localidad, donde todavía se observan algunas casas humeantes después de haber sido incendiadas en los últimos días.