Maduro retrocede y devuelve los poderes al Parlamento, pero la oposición desconfia

Enojo. La nutrida manifestación opositora en Caracas, la primera de un programa de lucha callejera de la disidencia en demanda de que el régimen respete la democracia.

“¡Queremos calle! ¡Queremos calle! ¡Queremos calle!”. La consigna de los manifestantes comenzó con la llegada de Julio Borges ayer a la plaza de Brión de Chacaito. Y el griterío continuaba pese al rotundo retroceso que debió dar momentos antes el acosado régimen de Nicolás Maduro regresando las potestades que le había arrebatado al Congreso de mayoría opositora en lo que se calificó en general como un autogolpe.

Frente al micrófono, con tanto calor como el resto pero sin la gorra de beísbol con que muchos caraqueños se protegen del sol del mediodía, el presidente del legislativo escuchó el pedido y redobló la apuesta: “A los que piden calle y no vinieron hoy: tienen que sumarse a la calle a protestar, no se puede pedir calle desde la comodidad”. Gritos de alegría, banderas al viento y alguna que otra bubuzela.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) de la que forma parte Borges y que aglutina a gran parte de la oposición venezolana no quiere desperdiciar la oportunidad de movilización popular que le brindó el miércoles la Corte Suprema cuando invalidó al parlamento. La marcha atrás del régimen ni para el legislador ni para los allí presentes era suficiente: “El TSJ (la corte) pretende maquillar a un muerto pero ya dio un golpe de Estado que no puede corregir, que no crea que tachando una palabra en esa sentencia corrigen el entuerto”, gritó Borges al micrófono.

El entuerto que denunciaba es el control del poder ejecutivo sobre el judicial, demostrado esta semana con las idas y vueltas de la Corte en su fallo sobre el legislativo. Como dijo a Clarín el diputado opositor por el Estado de Carabobo, Juan Miguel Matheus, “quedó en evidencia que Maduro es dueño de todo el poder”.

El Tribunal invalidó al Parlamento (que aquí se llama Asamblea Nacional) el jueves porque antes lo había declarado en desacato por admitir a tres diputados del Estado Amazonas cuya elección fue impugnada. El argumento del desacato provocaba risa entre los opositores reunidos ayer en Chacaíto. “Con palabras del difunto presidente Chávez, eso es leguleyismo” dijo a Clarín el miembro de la MUD, Jesús “Chuo” Torrealba. “Los diputados salieron, ya están desincorporados, ¿qué más quieren?“, agrego el diputado opositor y premio nacional de Economía José Guerra.

En opinión de Guerra, el paso de ayer no puede considerarse como una verdadera marcha atrás del Supremo porque lo fundamental de la sentencia sigue vigente: “según el TSJ, la Asamblea permanece en desacato, lo que les permite (al gobierno de Maduro) firmar contratos petroleros sin autorización parlamentaria, por ejemplo. Nosotros seguimos en lucha para que restituyan los poderes de la Asamblea y también para que se respete el cronograma electoral y se llame a las elecciones de gobernador que llevan cuatro meses atrasadas”.

“La agenda de calle comienza hoy y continúa mañana y el lunes y el martes hasta que logremos el cambio en Venezuela”, arengaba ayer Borges bajo el sol. Guerra mostró un optimismo similar. Según él, el primer paso lo darán este martes con el inicio de un proceso de destitución contra los magistrados que invalidaron a la Asamblea. “Las sentencias no pueden ser revisadas y ellos la revisaron y las cambiaron hoy (por ayer) a la madrugada, eso es un delito”. Es decir, que los magistrados terminarían siendo condenados precisamente por devolverle poder al parlamento.

Los motivos que llevaron al TSJ a revisar su sentencia eran otras de las preguntas de ayer. ¿Presión internacional? ¿Una interna en el gobierno? Borges parecía estar entre los partidarios de la primera opción. “Nunca en la historia del país habíamos tenido el apoyo que hemos tenido hoy de la comunidad internacional”, dijo después de destacar el dato sin precedentes en el perfil monolítico del régimen cuando la fiscal general Luisa Ortega Díaz criticó por inconstitucional la ofensiva judicial contra el Parlamento. Un dato que para los analistas detecta fisuras internas.

En su cargo desde diciembre de 2007, hasta su declaración del viernes Ortega Díaz había permanecido fiel al régimen. Pero según el sitio de noticias TalCualDigital.com, “acumula desencuentros con el gobierno de Nicolás Maduro desde hace meses”, una versión que confirma las peleas dentro del chavismo.

Por la antigua afinidad de Ortega Díaz con el gobierno, Borges no se ganó muchos aplausos con su defensa de la fiscal. Tampoco con su mención a las Fuerzas Armadas. “Tienen que escuchar lo que dice el pueblo, escuchar a un pueblo que no quiere que sus FF.AA. sean cómplices de un gobierno que da un golpe de Estado sino que queremos unas FF.AA. que hagan cumplir la Constitución”, dijo.

La posibilidad de la violencia en Venezuela está demasiado cerca como para que las palabras de Borges no asusten. Terminada la concentración en la plaza Brión de Chacaíto, un grupo de manifestantes se encaminó hacia la Defensoría del Pueblo para exigir a su titular, Tarek William Saab, que se pronunciara sobre el accionar de la Corte. Según denunciaron los organizadores, nunca llegaron a su destino: la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana los dispersó con gases lacrimógenos.w