La Sociedad Argentina de Pediatría pidió evidencias científicas a la Anmat para recomendar la vacuna Sinopharm a menores

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitió un comunicado donde solicita evidencias científicas a la Anmat y las autoridades del Ministerio de Salud sobre los anuncios que realizó ayer la ministra del área, Carla Vizzotti, quien afirmó que nuestro país aprobó la vacuna Sinopharm contra coronavirus para niños de entre 3 y 11 años como un avance más para combatir la pandemia por COVID-19.

“Esperamos acceder en los próximos días a las evidencias científicas que han permitido a la Anmat autorizar al Ministerio de Salud de la Nación la utilización, en situación de emergencia, del uso de la vacuna a virus inactivada Synopharm en la población de 3 a 11 años”, dice el comunicado oficial de la SAP, que antes aclaró: “Estamos a favor de la vacunación de menores de 12 años con vacunas seguras, como herramienta de protección para su propia salud, tratándose de individuos actualmente vulnerables; como necesidad epidemiológica general para disminuir la circulación viral comunitaria y como factor importante para garantizar la presencialidad escolar cuidada. Aconsejamos iniciar la vacunación en menores de 12 años con grupos priorizados, establecidos en base a comorbilidades, en forma semejante a la población de 12 a 17 años”.

Infobae dialogó con Omar Tabacco, presidente de la SAP que mostró sus reparos respecto al anuncio que realizó ayer Vizzotti. “Con este anuncio todos los pediatras nos comenzaron a llamar para saber si debían indicarle a los padres si tenían que comenzar a vacunar a sus hijos”, indicó Tabacco.

“Sabemos que los chicos se tienen que vacunar, por la epidemiología propia de esta pandemia y porque hoy son población vulnerable. Si uno se fija qué pasó con la variante Delta en otros países del mundo, vemos que se han enfermado más por no estar vacunados y por estar expuestos al virus. Aunque no sea la población que más riesgo tienen porque se han enfermado menos desde el comienzo de la pandemia, el riesgo para ellos no es cero. Personalmente estoy convencido que la vacuna de Sinopharm, basada en virus inactivados será una vacuna segura y eficaz para los menores”, sostuvo el experto en pediatría.

Pero remarcó: “Necesitamos tener la evidencia científica concluyente de estudios clínicos publicados en Fase III, cosa que hoy no la tenemos. Lo único que existe es una publicación en The Lancet sobre su eficacia y seguridad en estudios clínicos de Fase I y II. Suponemos que la Anmat tendría que tener esa evidencia científica para haberla aprobado ayer. Por eso le estamos pidiendo por medio de este comunicado, los documentos en que se basó para autorizarla en menores de 3 a 12 años. Para que nuestras recomendaciones sean categóricas y basadas en evidencia”.

Y agregó tajante: “Respetamos mucho a la Anmat, pero queremos tener la evidencia científica, insisto. En el comunicado de aprobación de la Anmat se explica que este tema se trató en reuniones de la CoNaIn (Comisión Nacional de Inmunizaciones) y de Cofesa (Consejo Federal de Salud) la semana última. Pero nuestros expertos que participaron de estos encuentros me confirmaron que no se habló específicamente de esta autorización que se anunció ayer. Sólo se había tratado el tema en forma pasajera”.


El neuropediatra Claudio Waisburg también se manifestó cauteloso al anuncio del gobierno y manifestó: “Creo que la vacunación en niños es importante para hacer descender los casos de COVID. Hoy a nivel mundial, las vacunas autorizadas por entes como la OMS y la FDA son para mayores de 12 años. Entonces, la vacunación de chicos entre 3 y 11 años no tiene evidencia que marque la seguridad de ninguna vacuna para que pueda ser utilizada en forma oficial. Epidemiológicamente es importante vacunar a los chicos, ya que si bien tienen un riesgo menor a sufrir un cuadro grave por COVID-19, sí son vectores para poder transmitir la enfermedad a personas mayores o con alguna comorbilidad”, afirmó Waisburg.

Y agregó: “En un futuro, y con la seguridad publicada y con los estudios de Fase III publicados, será importante vacunarlos. En el riesgo beneficio, creo que el riesgo que puede tener un chico de contraer COVID-19 es demasiado bajo para los riesgos potenciales que no están confirmados ni descartados en relación a esta vacuna. Si bien ya se aplicó, es segura, con virus inactivos y tiene una gran casuística en China, no está científicamente avalada en pediatría, por más que la haya aprobado la Anmat. Epidemiológicamente hablando, vacunar a menores de 11 años es importante. Pero respecto a su seguridad, no hay todavía evidencia suficiente publicada y avalada por entes regulatorios oficiales para recomendar e indicar esta vacuna.

El de ayer, se trató de uno de los anuncios más esperados por los principales expertos en materia sanitaria ya que significa ampliar el escudo social y protector que tienen las inoculaciones frente al coronavirus. Anuncio que rápidamente fue adoptado por el Ministerio de Salud de Buenos Aires, provincia que fue la primera en comenzar a organizar este nuevo paso vacunatorio, ya que comunicó hoy que “desde hoy todas y todos los niños de 3 a 11 años pueden ser registradas y registrados para recibir la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19″. “Ya pueden anotarlos”, finaliza el mensaje.

Consultada por Infobae, la patóloga pediatra argentina Marta Cohen -oriunda de La Plata- que actualmente trabaja en el Hospital de Niños de Sheffield, Reino Unido, brindó algunas precisiones al respecto: “Los niños de 3 a 11 años tienen un riesgo de morir por COVID-19 muy bajo, de 0,17 cada 100 mil habitantes para esa franja etaria en general. Sí es verdad que se pueden contagiar y que disminuyendo su posibilidad de infección, disminuiría la transmisión del virus SARS-CoV-2″.

Sin embargo, advirtió: “Debemos analizar que en primer lugar el mundo necesita vacunas y cuando hablamos de inequidad en el acceso a ellas vemos que en África solamente tres países tienen vacunado al 10% de su población. Por lo tanto, África necesita ser vacunado. El 24% del mundo tiene las dos dosis, pero necesitamos el 75% como mínimo, y son sobre todo los adultos y las personas con comorbilidades las que se enferman, las que fallecen y las que posibilitan la creación de nuevas variantes. Por lo cual desde una relación costo-beneficio, no hay ventajas hasta ahora para vacunar a niños menores de 12 años”. De acuerdo a la científica que a lo largo de los últimos meses, y a través de videos propios publicados en las redes sociales, brinda información clave tanto sobre los métodos de prevención de contagios como de los avances de las vacunas, “el único potencial beneficio sería el de no interrumpir su educación por que se contagiaron y/o de disminuir la transmisión del virus en la pandemia ya que tendrían menos posibilidades de contagiarse”.

“Por un lado necesitamos hacer la distribución equitativa de las vacunas, segundo no habría un beneficio directo a la salud y tercero no hay ninguna vacuna aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o por un organismo similar internacional para niños de menos de 11 años, por lo tanto lo tomaría con mucha cautela”, concluyó a Infobae.


“La vacuna de Sinopharm se desarrolló con una plataforma de virus inactivados. Esa plataforma de diseño de vacunas ya se usaba para otras enfermedades en niños y adolescentes. Son vacunas seguras”, comentó a Infobae la doctora Liliana Vázquez, que es miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI). “Por sus antecedentes y las evidencias, la vacuna Sinopharm podría dar beneficios en niños y adolescentes y son seguras, aunque tengan menor eficacia que otras que ya se aplican en la Argentina”, agregó la médica infectóloga de la Clínica Maternidad Suizo Argentina y el Sanatorio Finochietto. La vacuna de Sinopharm tiene una eficacia del 78% después de las dos dosis. En junio pasado, la agencia regulatoria de China autorizó el uso de la vacuna Sinovac y la de Sinopharm para niños de 3 a 17 años.

La pediatra Celeste Celano, explicó a Infobae que la aprobación de la vacuna Sinopharm por parte de la Anmat “es un gran aliciente para poder avanzar en la vacunación” y recomendarla. “Toda oportunidad de vacuna es una oportunidad para hacer descender los casos y lograr el objetivo final que apunta la salud pública que es erradicar el virus y terminar con la pandemia. Creo que es una buena oportunidad para que se siga ampliando el rango de población vacunada, porque eso invariablamente nos va a ayudar a bajar los casos”, precisó.

“Si bien los niños en esa edad no son población de riesgo, hay que tener en cuenta que parte de ellos han tenido una infección por coronavirus y que le ha dejado una secuela, que les ha provocado ciertas circunstancia a las cuales ahora hay que prestarles atención y llevar adelante el tratamiento recomendado. También hay que considerar que los menores son una población vectora de la enfermedad. Hoy la tendencia es la vacunación en los mayores de edad, lo que hace que los niños sean más vulnerables y estén más expuestos al virus, sobre todo ahora que tienen presencialidad completa en la escuela. Esto significa que ahora ellos son la población más vulnerable y expuesta para ser portadores y vectores del virus. Así, el virus seguiría circulando”, indicó Celano que es jefa de Pediatría en el Sanatorio Modelo de Caseros.


“Por eso es muy importante que, en la medida en la que las vacunas sean avaladas por organismos oficiales como la Anmat, se extienda la vacunación a todos los rangos etarios en la mayor medida posible para poder lograr la famosa inmunidad de rebaño. Por lo tanto es muy importante que los menores de edad reciban su vacunación para poder seguir aumentando el porcentaje de población vacunada. Sabemos que el proceso de una vacuna lleva años, pero estamos en una emergencia sanitaria que nos lleva a tomar medidas de emergencia, lo que reduce los tiempos de avales. Es muy importante estar informados”, agregó la experta y completó: “Yo recomiendo la vacunación en niños. Con el tiempo veremos los efectos beneficiosos y también si aparece alguno adverso. Cada paciente debería consultar a su pediatra, ya que hay excepciones en algunos niños para recibir la vacuna, y en ese caso será su médico de cabecera que le recomiende cuál es el momento oportuno para recibir la vacuna o que espere a saber qué vacuna tendría que tener”.

Más vacunas para adolescentes

Vizzotti, recordó ayer que aguardan la llegada de al menos 3 millones de dosis de Pfizer en el inicio de octubre para avanzar en la inoculación de los adolescentes sin comorbilidades. Según explicó, con esta llegada de vacunas, se alcanzará la cobertura de “5 millones de adolescentes que tenemos en Argentina”, sumado la estimación de la población entre 3 y 11 años que está cerca de los 6 millones. “Va a ser muy relevante para poder avanzar”, resaltó.


“Es para esto que guardábamos las vacunas: vamos a tener más de 12 millones de vacunas, es para esto que estuvimos guardando un stock estratégico, para iniciar la vacunación de niños y adolescentes”, consideró la funcionaria en la Casa Rosada. La ministra también resaltó que la de Sinopharm es “de las vacunas más seguras” del mundo y recordó que ya fueron suministradas “a más de 500 millones de niños y adolescentes en China. “El beneficio es no sólo de forma individual, sino también en disminuir la transmisión”, consideró.

Argentina ya lleva 18 semanas consecutivas de descenso de casos y la pandemia, tal como presentan funcionarios nacionales en forma pública, empieza a quedar atrás. Con la vacunación de los más chicos, la protección de la vacunación será más amplia y al virus le costará más infectar a nuevos huéspedes y sobrevivir.

Hasta ayer, las vacunas estadounidenses de Pfizer y Moderna eran las únicas con autorización en Argentina para ser aplicadas a menores a partir de los 12 años. En el país se calcula que los menores de 18 años representan, aproximadamente, al 20% de la población. El universo de jóvenes de entre 12 y 17 años es de 5.700.000. Avanzar sobre ese grupo etario es clave para generar un alto nivel de inmunidad y reducir a la mínima expresión la circulación de cualquier variante del virus COVID-19.

Con la colaboración de Francisco Reyes