La inmunidad colectiva puede alcanzarse con un 20% de infectados, seg√ļn un estudio

En un estudio publicado el pasado 24 de julio en la plataforma medRxiv, a√ļn sin revisi√≥n por pares, se estima que el umbral de inmunidad colectiva contra el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) ‚Äďtambi√©n conocida como inmunidad de grupo o de reba√Īo‚Äď puede alcanzarse en una determinada regi√≥n si se infecta entre el 10% y el 20% de la poblaci√≥n.

En caso de que esta proyección se confirme en la práctica, sus desdoblamientos tienden a ser positivos en dos aspectos. Primeramente, porque significa que es bajo el riesgo de se desate una segunda ola arrolladora de la pandemia en los países que implementaron medidas tendientes a contener la propagación del COVID-19 y que actualmente registran una merma en la cifra de nuevos casos. Y en segundo lugar porque apunta que es posible que una ciudad, un estado, provincia o departamento o un país llegue al umbral de inmunidad colectiva incluso habiendo adoptado medidas de distanciamiento social que ayudan a evitar el colapso del sistema de salud y a minimizar la cantidad de muertes.

‚ÄúNuestro modelo muestra que no es necesario sacrificar a la poblaci√≥n dej√°ndola circular libremente para que se desenvuelva la inmunidad colectiva. Por otra parte, sugiere que tampoco existe la necesidad de mantener a la gente en casa durante meses y meses hasta que se apruebe una vacuna‚ÄĚ, declar√≥ la biomatem√°tica portuguesa Gabriela Gomes, actualmente en la University of Strathclyde, en el Reino Unido.

El modelo matemático al cual la científica se refiere se desarrolló en colaboración con científicos de Brasil, Portugal y el Reino Unido. Entre los coautores del artículo se encuentran el profesor Marcelo Urbano Ferreira, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo (ICB-USP), en Brasil, y su alumno de doctorado Rodrigo Corder.

‚ÄúVenimos trabajando junto a Gabriela Gomes desde hace algunos a√Īos aplicando este abordaje para describir la din√°mica de transmisi√≥n del paludismo en la Amazonia brasile√Īa, con el apoyo de la FAPESP – Fundaci√≥n de Apoyo a la Investigaci√≥n Cient√≠fica del Estado de S√£o Paulo. Ella tambi√©n hab√≠a realizado antes algunos estudios sobre la tuberculosis. El modelo que utilizamos es distinto a los dem√°s, pues tiene en cuenta el hecho de que el riesgo de contraer una determinada enfermedad var√≠a de persona a persona‚ÄĚ, comenta Ferreira.

Tal como explica Gomes, los factores que influyen sobre el riesgo de que una persona contraiga COVID-19, por ejemplo, pueden dividirse en dos categorías. En una de estas se ubican aquellos de índole biológica, tales como la genética, la nutrición y la inmunidad. En la otra se insertan los factores conductuales, que determinan el nivel de contacto con otras personas que cada uno mantiene cotidianamente.

‚ÄúEsto se relaciona con el tipo de ocupaci√≥n, el lugar en donde se vive, los medios de desplazamiento e incluso el perfil de personalidad. Una persona que prefiere quedarse en casa leyendo un libro est√° expuesta a un riesgo menor a exponerse al virus que alguien que sale con suma frecuencia y se relaciona con mucha gente‚ÄĚ, dice la investigadora.

De acuerdo con Gomes, los modelos con los cuales se estimó el umbral de inmunidad al SARS-CoV-2 variando entre el 50% y el 70% consideran que el riesgo de infección es el mismo para todas las personas.

‚ÄúHemos observado que en el caso del COVID-19, cuanto mayor es el grado de heterogeneidad de la poblaci√≥n, m√°s bajo se vuelve el umbral de la inmunidad de grupo‚ÄĚ, afirma Gomes.

Ser√≠a inviable medir en cada individuo de una poblaci√≥n cada uno de los factores que influyen sobre la susceptibilidad a infectarse con el nuevo coronavirus, para luego calcular cu√°l ser√≠a el llamado ‚Äúcoeficiente de variaci√≥n‚ÄĚ, un par√°metro clave del modelo descrito en el art√≠culo. Por eso, los investigadores optaron por hacer el camino de atr√°s para delante.

‚ÄúSabemos que si alteramos el coeficiente de variaci√≥n existe un impacto en la curva epid√©mica que el modelo proyecta. Decidimos entonces hacer lo contrario: utilizamos la curva epid√©mica de pa√≠ses en donde la epidemia ya se encontraba en una fase avanzada para calcular el coeficiente de variaci√≥n‚ÄĚ, explica Gomes.

La versi√≥n m√°s reciente del trabajo se basa en datos de incidencia (cantidad de nuevos casos diarios) de B√©lgica, Inglaterra, Espa√Īa y Portugal. ‚ÄúPretendemos estudiar en poco tiempo m√°s los datos de Brasil y de Estados Unidos, en donde la epidemia a√ļn se encuentra en evoluci√≥n‚ÄĚ, dice la investigadora.

Seg√ļn los autores, si bien el coeficiente de variaci√≥n es distinto en cada pa√≠s, en general el umbral de inmunidad colectiva tiende a ubicarse siempre entre el 10% y el 20%, y esto es extremadamente relevante para la formulaci√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas.

‚ÄúEn lugares donde el umbral de inmunidad colectiva ya se ha alcanzado, la tendencia indica que la cantidad de nuevos casos sigue cayendo aun cuando se abre la econom√≠a. Pero en caso de que se relajen las medidas de distanciamiento antes de alcanzarse la inmunidad colectiva, los casos volver√°n probablemente a subir, por eso los gestores deben estar atentos‚ÄĚ, afirma Corder. ‚ÄúConceptualmente, luego de llegar a la inmunidad colectiva, la transmisi√≥n tiende a prolongarse en caso de que las medidas de control se cancelen r√°pidamente‚ÄĚ, advierte.

Seg√ļn informa Gomes, en Portugal es posible observar dos situaciones distintas. La regi√≥n norte, por donde ingres√≥ el virus al pa√≠s, sufri√≥ el mayor impacto al comienzo de la pandemia, y ahora, aun con la econom√≠a reabierta, la cantidad de casos nuevos sigue cayendo. En tanto, en el sur del pa√≠s, donde se ubica la capital, Lisboa, los casos muestran una tendencia al alza.

‚ÄúPor ahora son rebrotes localizados, en barrios de Lisboa, que est√°n conteni√©ndose localmente mediante testeos y el aislamiento de los infectados. Solamente se ha autorizado a las personas a regresar a sus trabajos en Portugal despu√©s de someterse a pruebas‚ÄĚ, comenta la investigadora.

Una situaci√≥n parcialmente an√°loga se registra en Brasil. La zona de Manaos, en la regi√≥n norte del pa√≠s, aparentemente lleg√≥ al pico de la curva epid√©mica en mayo, cuando se produjo el colapso del sistema sanitario. Luego de ello, la cantidad de nuevos casos ha venido cayendo aun con la econom√≠a abierta y las escuelas reanudando las actividades presenciales. Los estudios serol√≥gicos indicaron que en ciudades como Manaos y Bel√©m (esta √ļltima tambi√©n en el norte del pa√≠s) m√°s del 10% de la poblaci√≥n ya posee anticuerpos contra el nuevo coronavirus. En tanto, en la regi√≥n sur, que registr√≥ una peque√Īa cantidad de infecciones al comienzo de la epidemia y donde el √≠ndice de seroprevalencia de la poblaci√≥n se ubicaba alrededor del 1% en mayo, se ha registrado un aumento de la cantidad de nuevos contagios a medida que se fueron reanudando las actividades. A diferencia de Portugal, la inversi√≥n en testeos y en el rastreo de infectados en Brasil a√ļn sigue aquende lo que se considera ideal.

Tal como resaltan los autores del art√≠culo, el hecho de que el umbral de inmunidad colectiva sea menor que el previsto inicialmente no disminuye la importancia de las medidas de salud p√ļblica tendientes a contener la propagaci√≥n del virus y reducir la cantidad de muertes.

‚ÄúSi alg√ļn gestor aboga por la inmunidad colectiva como pol√≠tica p√ļblica est√° equivocado. Las medidas de control son importantes para no sobrecargar al sistema de salud. Pero esta nueva comprensi√≥n de la din√°mica de transmisi√≥n del COVID-19 que aporta nuestro modelo apunta hacia un escenario m√°s optimista‚ÄĚ, dice Corder.

A juicio de Gomes, la adhesi√≥n a las medidas de aislamiento tiende a ser mayor cuando la gente sabe que ese sacrificio ser√° necesario durante un per√≠odo m√°s corto. ‚ÄúCuando le decimos que solo se superar√° la epidemia cuando llegue la vacuna, la gente empieza a pensar en desobedecer las normas, pues no aguanta m√°s una vida tan poco sociable, con tantas restricciones‚ÄĚ, a√Īade.

La mejor forma de que las simulaciones y las estimaciones se vuelvan m√°s realistas consiste en alimentar el modelo con datos del mundo real. Con este objetivo, Ferreira pretende poner a prueba en un estudio de campo en el estado de Acre, en el norte de Brasil, dos supuestos aplicados en los c√°lculos del grupo: el √≠ndice de detecci√≥n de la enfermedad (la diferencia entre la cifra real de infectados y el n√ļmero de casos diagnosticados) y el tiempo de duraci√≥n de la inmunidad contra el SARS-CoV-2.

‚ÄúEn este trabajo, consideramos que los servicios de salud detectan alrededor del 10% de los casos reales, y que la inmunidad contra el virus dura al menos un a√Īo. Veremos si esto se confirma en una poblaci√≥n con la cual llevamos adelante un seguimiento desde hace algunos a√Īos, en la ciudad de M√Ęncio Lima‚ÄĚ, comenta el investigador.

El grupo del ICB-USP ha venido realizando cada seis meses investigaciones domiciliarias con una muestra de la poblaci√≥n de ese municipio del estado de Acre, situado en la frontera con Per√ļ. Aparte de aplicar los cuestionarios, los investigadores extraen muestras de sangre. La idea es efectuar un seguimiento de la evoluci√≥n de la seroprevalencia al SARS-CoV-2 en esa poblaci√≥n en el transcurso del pr√≥ximo a√Īo y observar durante cu√°nto tiempo pueden detectarse los anticuerpos en la sangre. (Fuente: AGENCIA FAPESP/DICYT)