La industria debe crecer 14% para recuperar sus máximos históricos

La industria argentina está creciendo y eso es una buena noticia. Pero hay poco que festejar. El crecimiento, suave y desigual que se inició desde mediados del año pasado, apenas recuperó un poquito de todo lo que se perdió desde fines de 2011, cuando la producción comenzó a retraerse. Así es. Para volver al máximo nivel de producción industrial, que se alcanzó en 2011, la actividad manufacturera debería crecer 13,6% o más ambiciosos, 23,7% si se quisiera obtener el mismo producto industrial per cápita que siete años atrás.
Si se mira la industria desde esa perspectiva, la distancia es grande y argentina necesitaría sostener un crecimiento por varios años consecutivos. Este año la industria puede crecer 2,7%-3%. Difícilmente más. Y no alcanza. Porque a ese ritmo recién en 2021 podríamos volver a los valores de 2011, o en 2027 si quisiéramos recuperar el producto industrial per cápita. Demasiado tiempo.
Los números en crudo obligan a preguntarnos cómo vamos a acelerar la recuperación de cada año perdido de crecimiento industrial. Que más allá de los datos, significaron menos capacidad de crear empleo, menos inversiones, y una distancia tecnológica más grande con el mundo. Hoy la industria explica el 19,2% del empleo asalariado formal privado, cuando veinte años atrás esa participación era mayor al 25%. Cierto que la tendencia en la industria es a ir prescindiendo de la mano de obra, pero en la Argentina mucho ha tenido que ver la pérdida de competitividad de nuestra actividad manufacturera que la fue sumiendo en un atraso relativo importante. Nos quedamos con una plataforma de pocas industrias, y de baja competitividad.
Argentina en 2017 tuvo un déficit comercial industrial de u$s 35 mil millones. Serio. Somos un país de alto consumo industrial con baja capacidad de producción. Producimos poco, caro, y con insuficiente calidad. Consumimos mucho, y somos exigentes con precio y calidad. Y eso nos genera una alta dependencia de la importación. Incluso en los años del kirchnerismo que se administró el comercio exterior y se alentó la sustitución de importaciones, la producción industrial no logró ser fuerte. Surgieron sólo oportunidades del momento, no más que eso, y nuestra dependencia no se revirtió.