Kamala y Obrador acuerdan frenar migración

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y el presidente de México, Andrés López Obrador, acordaron hoy medidas para frenar la migración mediante el apoyo al desarrollo de Centroamérica, pero también el de las redes de contrabando y trata de personas.

Al cabo de un encuentro de unas dos horas, enmarcado en una visita oficial de Harris a México, los dos gobiernos anunciaron que darán “prioridad a la protección de los derechos humanos”.

La vicepresidenta y el mandatario mexicano firmaron un acuerdo para frenar la migración y promover el desarrollo en Centroamérica, el primer instrumento bilateral entre el gobierno mexicano y la nueva administración del presidente Joe Biden.

El convenio fue suscrito por el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, John S. Creamer. Tras la cita bilateral, donde participaron las comitivas de Harris y el mandatario mexicano, se acordó establecer “un grupo operativo especializado en combatir el tráfico y la trata de personas, a través de una metodología que busca compartir información e inteligencia”, señaló un comunicado oficial del gobierno mexicano.

El objetivo es “identificar, interrumpir y desmantelar redes de contrabando de personas en México”, expuso. “Hoy es un gran día para la relación bilateral, que cada día es más productiva”, señaló el canciller Ebrard.

“Nos da mucho gusto que nos visite”, indicó a su vez López Obrador, quien mostró a la vicepresidenta los murales de Diego Rivera, el padre del muralismo mexicano, en las paredes del Palacio Nacional durante un recorrido previo a la entrevista.

Posteriormente, durante la reunión con Harris y ambas comitivas, que duró unas dos horas, López Obrador subrayó que “nos interesa mantener una buena relación con el gobierno de Estados Unidos”.

Ebrard señaló que se trató de una entrevista “muy exitosa” durante el cual se abordaron temas como “la economía y el diálogo de alto nivel, la cooperación para la seguridad y el desarrollo en el sur de México y Centroamérica”.

La vicepresidenta estadounidense arribó, en medio de fuertes medidas de seguridad, a las 10 horas locales (15 GMT) a Palacio Nacional, en el centro histórico de la capital, para reunirse con López Obrador.

Ebrard informó que el memorándum es un instrumento para intercambiar información, pero “no implica un compromiso presupuestal, aun cuando la intención es que Estados Unidos pueda realizar inversiones en el sureste de México y países de Centroamérica como Guatemala, Honduras y El Salvador”.

La idea es “promover y fomentar diversas alternativas de desarrollo en los países expulsores de migrantes”, explicó, y dijo que el viaje de Kamala Harris es “exploratorio y de acercamiento para que busquemos llegar a un programa común si es posible para esos tres países en el corto plazo”.

Por parte de México participaron en la reunión una comitiva de siete funcionarios, entre ellos las ministras de Gobernación, Olga Sánchez, del Medio Ambiente, Luisa Albores, y de Economía, Tatiana Clouthier.

Kamala Harris estuvo acompañada a su vez por Nancy McEldowney, asistente de seguridad para el Gobierno, Ricardo Zúñiga, enviado especial de la Casa Blanca para el Triángulo Norte de Centroamérica, y Juan González, asistente especial y director de Hemisferio Occidental, entre otros.

Harris, quien llegó cerca de la medianoche local a la Ciudad de México, procedente de Guatemala, y fue recibida por el canciller Ebrard, señaló en un mensaje previo a su llegada a través de Twitter que “nuestras economías están atadas y nuestra seguridad depende una de la otra” y que “Estados Unidos y México comparten historia y familia”.

Debido al desacuerdo entre las principales fuerzas políticas del país por las elecciones intermedias del domingo, la posible asistencia de la vicepresidenta al Senado sufrió una cancelación de último momento.

Sin embargo, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de este órgano legislativo, Kenia López, del opositor Partido Acción Nacional (PAN, derecha) le envió una carta en la que le pidió “fortalecer las relaciones y la cooperación internacional para garantizar la protección de los derechos humanos” en ambos países.